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Las muñecas Blythe, comercializadas en los años 70 en Estados Unidos y cuya venta fue retirada del mercado porque daban miedo a las niñas, se han convertido en un fenómeno de culto para artistas plásticos y coleccionistas, que acondicionan estos ejemplares para crear personajes únicos.

La española María Sánchez es un ejemplo. Incursionó en la personalización de muñecas Blythe en 2008 a raíz de ver una postal de la fotógrafa estadounidense Gina Garan, que las utilizó en los 90 como modelos de fotografía.

Su proceso de trabajo comprende quitar el “maquillaje de base” de la muñeca, el tallado de la cara, la pintura, el cambio de pelo de fábrica y la confección del vestuario.
La artista señala que le gusta crear “personajes de fantasía con un toque realista” y que para ello se inspira en pintores como Dalí, películas, objetos fetichistas, o cosas que hay a su alrededor, y cuyo estilo define como “fantasía picaresca”.

Las Blythe personalizadas son difíciles de encontrar en tiendas, ya que el mercado de estas muñecas se mueve en internet, principalmente en eBay.Los aficionados se conectan a través de las redes sociales, en las que destaca Flick, a través de los cuales María saca a subasta los personajes que crea o los realiza por encargo.

Algunos clientes le piden cosas especiales, como un tributo a Van Gogh, un ejemplar en el que tatuó cuadros del artista en los párpados o en la piel y detalles de la vida del pintor, como su oreja cortada, su personalidad triste o su adicción a la absenta.

Provocar y romper con los clichés clásicos es lo que busca en sus creaciones, como Dalilea (ver foto). La muñeca constituye un homenaje a Salvador Dalí donde presenta varias de sus obras pintadas en el cuerpo y elementos característicos, como su alocado bigote.
Otro de sus personajes favoritos es una Blythe inspirada en la película Avatar, que logró subastar a US$ 2360. Sánchez vendió muñecas personalizadas en países tan dispares como Estados Unidos, Australia, España, Holanda, Tailandia, Brasil y Argentina.

Ismael Ríos vio por primera vez una de estas muñecas en las pegatinas de una campaña publicitaria en 2001 y 2007 empezó a coleccionarlas y entró en contacto con la “comunidad Blythe”.

En la actualidad tiene 43 ejemplares, aunque llegó a tener más de 75, y el mayor precio que pagó por una de ellas fue US$ 1.400.

Lo que más le atrae de estas muñecas es su “fotogenia”, su capacidad de “transmitir tantos sentimientos” cuando posan para la cámara.

Ríos organizará, junto a otros, la Blythecon Europe, un encuentro de carácter anual que se celebrará el 29 de junio de 2013 en Barcelona en la Casa Capell, donde customizadores y diseñadores de ropa y complementos podrán compartir sus creaciones y sus vivencias

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