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La distancia entre el expresidente Lula y el actual Jair Bolsonaro tuvo un descenso significativo desde que, con más de cinco puntos arriba, el líder del Partido de los Trabajadores, ganó la primera ronda. Los apoyos de Simone Tebet y Ciro Gomes, tercera y cuarto en la primera vuelta, parecían ser suficientes para encumbrar a Lula en un tercer mandato y derrotar a Bolsonaro.

Esos candidatos obtuvieron, juntos, siete puntos en la primera vuelta. Es decir, Lula necesita solo apenas más de un punto y medio para consagrarse presidente en el balotaje y esos siete puntos de los candidatos parecen no traducirse en apoyos a Lula en esta última semana según distintos sondeos.

En concreto, las encuestas, aunque fallaron en el primer turno en contra de Bolsonaro, ahora dicen que remontó hasta reducir su desventaja a solo tres puntos. Alcanza con hacer un promedio de las cinco encuestas para llegar a esa cifra, lo cual constituye casi un empate técnico, ya que los estudios de opinión siempre aclaran las cifras en más o menos dos puntos.

Además, los 7,6% de indecisos que todavía quedan entre los votantes estimados por las encuestadoras impiden tener una tendencia definida.

En la semana posterior al domingo 2 de octubre, la victoria de Lula parecía encaminada. Ahora, tres semanas después, Bolsonaro logró recortar distancias. En los estudios de este tipo, la tendencia a favor en los sondeos no necesariamente se traslada a las urnas pero abre un interrogante sobre el resultado.

Más de tres décadas pasaron desde que Lula se presentaba por primera vez como candidato. Era un obrero metalúrgico, líder sindical y en ese 1989, Brasil había recuperado la democracia pocos años antes. Por entonces, Jair Bolsonaro dejaba el Ejército para entrar en política.

En un clima de polarización extrema, con una agresividad notable en las campañas, ambos serán quienes estos días logren volcar a algunos de los indecisos a su favor.

En la primera vuelta ya se eligieron los 517 diputados que integrarán la cámara baja y un tercio de los senadores. El Congreso está liderado por la derecha. También fue la primera vuelta en los 27 estados y muchos de ellos, deben definir quién gana en un segundo turno, entre ellos los de San Pablo y Río de Janeiro.

El domingo desde las ocho de la mañana abrirán las salas de votación. El voto es obligatorio para los brasileños entre 18 y 69 años, y opcional para los jóvenes de 16 y 17 años, así como para los mayores de 70. Para acceder a la urna, los electores deben presentar un documento con foto para comprobar su identidad. Pueden consultar su puesto de votación en  la página del Tribunal Superior Electoral.

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