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“A juzgar por su actuación en los segundos 45 minutos, Delfino debería haberse quedado en vestuarios. Hasta ese fatídico pelotazo, el juez no había tenido problemas. Pero ya en la segunda parte cometió varios errores”, resumió el diario deportivo Olé.

El árbitro del partido que disputaron Independiente y Lanús sufrió un tremendo golpe en la cara al recibir un pelotazo involuntario del futbolista Julián Velázquez. El impacto fue tal, que de inmediato cayó al suelo, le sangró la nariz y el rostro le quedó desfigurado. Sin embargo, optó por seguir arbitrando.