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Bosnia-Herzegovina derrotó por 3-1 a Irán, en el estadio Arena Fonte Nova de Salvador, con goles de Dzeko, Pjanic y Vrsajevic, descontando Reza Goochannejhad para los asiáticos.

Con este resultado, ambos equipos se despiden del campeonato: en el caso de Irán sin poder ganar un juego y con tan solo un gol a favor, mientras que para los europeos fue una victoria para aliviar levemente el dolor de la eliminación en su primer campeonato.

Irán dependía de tener un buen resultado y debía esperar además una derrota - que efectivamente se produjo - de Nigeria, para clasificar a octavos.

Bosnia dominó durante todo el partido, teniendo la pelota y con Edin Dzeko, su principal figura, como principal carta ofensiva, quien además de marcar el primer tanto, tuvo varias ocasiones de peligro.

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