En 1913 Kazimir Malévich pintó Cuadrado negro sobre fondo blanco en un intento por liberar al arte del lastre de la objetividad pictórica y así destacar “la supremacía del sentimiento puro”. Un siglo después, Caetano Veloso homenajeó al pintor ruso por el centenario de su obra más importante en la presentación de su disco Abraçaço en el Teatro de Verano de Montevideo, con una escenografía en la que predominaron cuatro lienzos con figuras geométricas. La alusión a Malévich recuerda al propio Veloso: un artista de la transformación, que se resiste a repetirse a sí mismo, pero que sigue demostrando que su capacidad de generar sensaciones está intacta.
Caetano mostró su mejor cara roquera pero faltaron abrazos
El cantautor bahiano presentó Abraçaço en el Teatro de Verano, donde dio rienda suelta a los temas de su último disco y entonó algunos clásicos