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El canciller argentino Rafael Bielsa confesó el jueves que sintió una enorme alegría al enterarse de la renuncia de su hermano Marcelo a la selección nacional.

Bielsa puso fin sorpresivamente el martes a un ciclo de seis años al frente del seleccionado, que incluyó momentos de amargura --la temprana eliminación del mundial 2002-- y otros de éxito como cuando en agosto logró la medalla dorada en Atenas, la primera en la historia del fútbol argentino.

Aunque todavía no habló con él del tema, el canciller está convencido de los argumentos de su hermano y no ve en su decisión una revancha contra aquellos que lo criticaron en el pasado.

Al responsable de las relaciones exteriores del país se le puede atribuir la primicia sobre la salida de su hermano, ya que en junio había dicho que creía que Bielsa iba a renunciar antes de fin de año.

(AP)