La propuesta puede parecer anacrónica para un mundo que todavía se rehúsa a aceptar lo que el paso del tiempo hace con el cuerpo. La artista Noa Zilberman no pretende ganarle la batalla a la vejez, sino ensalzarla.

La iniciativa surgió a partir del primer año de Zilberman como estudiante del máster en la . Se trata de una colección de joyas que siguen la línea de los surcos que dejan los años en la piel. Las mismas se colocan sobre las arrugas para acentuarlas y embellecerlas.

Realizadas en metal dorado, las cuatro piezas de la colección están destinadas a las arrugas alrededor de los ojos, la frente, el cuello y el pecho. A esta última la diseñadora le llamó “joya del escote”.

Si bien las piezas no están a la venta, Zilberman dijo que no descarta hacer una copia “si alguien realmente insiste”.
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