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Cien años atrás, en noviembre de 1917, se plebiscitó por primera vez una reforma constitucional, que dejó su marca hasta nuestros días y sirvió de inicio a la cultura de acuerdos políticos en el país. Si bien para muchos especialistas hubo otras reformas con cambios más revolucionarios, como por ejemplo la de 1934, la del 17 vino a instalar en la vida de la república una cultura cívica motivo de elogios desde el mundo.

Ya en su artículo 1° dejó de llamar al país como el "Estado Oriental del Uruguay", como decía la Constitución de 1830, para nombrarlo "República Oriental del Uruguay".

Luego, instaló algunos cambios tan profundos como por ejemplo la separación de la Iglesia con el Estado, es decir que dejó de lado la Católica Apostólica Romana como la "religión del Estado", y estableció que todos los cultos religiosos son libres en el país, al tiempo que el Estado no sostiene ninguna creencia.

Eran tiempos de José Batlle y Ordóñez, pero también de acuerdos de ese líder colorado con sus contrincantes de toda la vida: los blancos. El constitucionalista José Korzeniak recordó que la reforma fue posible tras el llamado "pacto de los 8", entre nacionalistas y batllistas.

"La reforma política más importante fue pactar una presidencia y un colegiado simultáneamente. El presidente mandaba a las fuerzas armadas, y lo más ejecutivo, lo comercial, industrial, cultural y educativo era del colegiado", explicó Korzeniak a El Observador.

La Constitución que entró en vigencia el 1° de marzo de 1919 consagró el voto secreto, la representación proporcional y eliminó la pena de muerte. También incluyó el derecho de hábeas corpus, por el cual una persona tiene el derecho a ser atendido por un juez para determinar la legalidad de su arresto.

El constitucionalista Martín Risso comentó a El Observador que la del 17 fue la primera reforma aprobada por los partidos políticos uruguayos, "lo cual es un elemento muy importante en sí mismo. Lo más importantes es que abrió la puerta para la existencia de empresas públicas, y para la descentralización territorial", consideró el experto.

En los últimos años se escucharon voces y demostraron intenciones en el Frente Amplio para iniciar un proceso de reforma constitucional, e incluso se habló del mecanismo de Asamblea Constituyente. La del 17 tuvo que atravesar un largo y tortuoso camino para poder llevarse a cabo. Para empezar porque la Constitución de 1830 estableció un mecanismo muy exigente, que demandaba el acuerdo de tres períodos de gobierno consecutivos. Como un acuerdo político de tal magnitud era difícil de alcanzar, los dirigentes de la época tuvieron la idea de acordar una reforma estrictamente para cambiar el mecanismo de reforma. En otras palabras: cambiar la forma de cambiar la Constitución.

En tanto, para el constitucionalista Ruben Correa Freitas, la carta magna del 17 "sin ninguna duda" fue importante para la historia del país. "Primero porque fue fruto de un pacto político entre batllistas y nacionalistas. Allí se reflejó claramente una importante transacción entre las posturas batllistas en materia de organización del Poder Ejecutivo y separación de la Iglesia, y la descentralización y defensa de la pureza del sufragio que reclamaban los blancos, así como el voto secreto, obligatorio y la inscripción obligatoria en el registro", dijo a El Observador.

Correa Freitas consideró que aquella reforma fue un paso "muy importante en el progreso de la historia del país", ya que permitió "politizar" el país, y que los partidos se desarrollen. "Permitió un gran desarrollo cívico", insistió.

Risso entiende que la del 34 fue de las más revolucionarias porque prácticamente estableció el modelo actual, y tuvo aportes en cuanto a derechos de segunda generación, como la huelga.

"Defectillos"

Korzeniak afirma que, si se busca al detalle, todas las constituciones uruguayas tienen algún "defectillo" en su construcción. "Por ejemplo la del 67 se hizo con todos los requisitos de la reforma y plebiscito, pero después vino un golpe y se restableció su vigencia por acuerdo de partidos, ya que esa Constitución no existió durante 12 años. Hubo una gran discusión de qué hacer, y se dejó así", relató. La del 34 se hizo por medio de una Asamblea Constituyente, pero durante la dictadura de Terra, agregó el constitucionalista como otro ejemplo.

Las discrepancias políticas generadas en la convivencia del presidente y el colegiado, sistema incorporado en la Constitución del 17, pudo haber sido una de las causas del golpe del 33, a juicio de algunos historiadores. Korzeniak recordó que los debates de la época fueron de un nivel "excepcional", por ejemplo el de la separación de la Iglesia con el Estado.

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CONSTITUCION

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