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Colombia ganó, gustó y goleó. No solo ayer, con suplentes y frente a un desteñido Japón, también a lo largo de su recorrido por el Grupo C. Marcó 9 goles (una media de tres por partido) y recibió solo dos. Colombia clasificó a ritmo de cumbia a octavos de final y será el rival de Uruguay, el sábado a la hora 17 en el Maracaná.

Están agrandados y con razón los colombianos. Es de las selecciones que mejor fútbol desplegó en la fase de grupos. Un detalle que no es nuevo porque terminaron segundos en las Eliminatorias, a solo dos puntos del líder que fue Argentina. Desde que asumió José Pekerman la selección cafetera, con los goles de Radamel Falcao, fue una aplanadora.

Hoy no está Falcao por lesión, pero tiene otros futbolistas fantásticos. Teófilo Gutiérrez, un “loco” con un talento envidiable; James Rodríguez, genio y figura, autor ayer de un un gol que quedará entre los mejores del mundial; Cuadrado, un volante sensacional; Jackson Martínez, suplente de Teo, pero frente a Japón tuvo la oportunidad y no falló: marcó dos goles.

Pero Colombia no es solo un equipo poderoso adelante. Tiene dos laterales que parecen surgidos de las playas de Copacabana, pero no, llevan sangre de la caliente Colombia. Cuando pasan al ataque son dos trenes imposibles de parar. Mario Yepes, a sus 38 años, es uno de los caudillos, el capitán, que suma 100 partidos con la tricolor.

Colombia es un equipo completo. Un gran equipo, con muy buenos futbolistas y que pasa por un gran momento. Enfrentarla tiene su lado negativo, pero también su costado positivo. Es como jugar con un vecino. Cada uno conoce las mañas del otro. La última vez que estuvieron frente a frente, en Montevideo, ganó Uruguay. La anterior, en Barranquilla, goleó Colombia.

Contra Japón actuaron ocho suplentes. Los titulares llegarán al sábado con cinco días más de descanso que Uruguay. Pero se juega en Maracaná.

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