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En el mundo existe mucha gente que viaja y esos movimientos tienen mil motivaciones diferentes. Turismo, trabajo, curiosidad, consumo y un larguísimo etcétera. Entre ese extenso abanico de opciones, hay muchos viajeros a los que los mueve el vino. Es lo que se denomina “turismo enológico”.

Desde la reconversión del vino uruguayo a principios de la década de 1990, las bodegas locales han venido realizando esfuerzos en mejorar, experimentar y calibrar la calidad de los vinos con resultados excelentes.

Tanto en Europa como en el llamado Nuevo Mundo del vino viñedos y bodegas se han transformado en sitios de referencia, de visita, de degustación y también como destinos culinarios y hoteleros. En Uruguay existen rutas bodegueras para recibir a los interesados, pero todavía queda por desarrollar de forma más sistemática la faceta hotelera de la industria vitivinícola. Apenas un par de bodegas de las más de 25 que producen vino de calidad VCP ofrecen alojamiento a quienes están dispuestos el precio de dormir cerca de las barricas donde descansa el elemento que mueve su voluntad.

Sobre la esquina de Juan Benito Blanco y 21 de Setiembre muchos edificios muestran sus fachadas verticales e impersonales. Pero un edificio de cristales espejados resalta del conjunto. En su entrada un cartel rojo con inclinación de 45 grados parece una letra L que sopló el viento de otoño. Se trata de My Suites Boutique Hotel & Wine Bar, el único hotel temático de vinos de Montevideo, que se ha posicionado en el mercado desde hace dos años dentro de un rubro que hasta entonces estaba virgen.

My Suites surge de la idea de hacer un hotel corporativo, focalizado en gente de negocios, y a eso responde el tamaño de las habitaciones, de unos 40 metros cuadrados. Recibe a clientes de diferentes partes del mundo: España, Brasil, Argentina, Inglaterra, EEUU, Portugal, Alemania, Noruega, entre otros países de donde han llegado huéspedes en las últimas semanas.

Una de las principales responsables de que My Suites exista es Mónica Rossi, quien se ocupa de la gerencia del hotel. “Siempre estuve vinculada al turismo enológico. Fui fundadora de una agencia de viajes que creó el sendero del tannat, el tour regular de bodegas. Traje la idea de convertirlo en un hotel de vinos para generar productos específicos del Uruguay, poco comunes, para llamar la atención de otro tipo de turistas en nuestro país”, explica Rossi a El Observador, quien hace explícito el hecho de que un hotel temático de vinos no fue idea suya. “Lo copié con la autorización expresa del hotel donde traje la idea, que está en Mendoza”, acota Rossi.

My Suites abrió en 2011, un poco después de terminada la vendimia de ese año. Rossi invitó a una serie de bodegas uruguayas para que se integraran a su proyecto. “Apuntábamos a las bodegas exportadoras, porque ellas tenían un flujo de gente que venía a Uruguay para conocer sus vinos. Varias bodegas entendieron este mensaje y vieron que más que una oportunidad de negocio esta era una oportunidad de comunicación: yo no pretendo convertirme en el mayor vendedor de vinos, sino que sea una vitrina del vino uruguayo hacia el extranjero”, dice la gerente.

“¿Cómo se transformó My Suites en un hotel de vinos? El edificio tiene 10 pisos con cuatro habitaciones por piso: cada piso tiene el nombre de una bodega, que esponsorea ese piso. Las bodegas que están presentes en My Suites son Giménez Méndez, Pizzorno, Traversa, Los Cerros de San Juan, Marichal, Varela Zarranz, Castillo Viejo, Irurtia, Ariano y H. Stagnari.

Bajo el mensaje de “Si venís a visitar las bodegas en Uruguay, alójate en el único hotel temático de vinos”, My Suites ofrece un wine tasting de cortesía con los huéspedes, a cargo del sommelier “residente” Mauricio Giménez. Además hay talleres de introducción a la cata de vino y un cronograma de eventos mensuales, denominado My calendar, donde se maridan cenas con productos de las bodegas. Es una cena por mes y cada mes rota la bodega.

En My Wine Bar, el bar del hotel, están representados la mayor cantidad de vinos uruguayos posible, con bodegas que no están en las habitaciones. “Tenemos más de 150 etiquetas de vino de 23 bodegas uruguayas”, dice Rossi, quien llegó de San Pablo donde pudo experimentar de primera mano la movida del enoturismo urbano. “En Montevideo estamos comenzando con eso, talleres para que la gente aprenda a tomar, el público demanda más información. Porque no quiere hacer la carrera de sommelier y no quiere invertir tanto tiempo, la gente quiere tomar amateur. Y nosotros queremos generar que My Suites sea el núcleo para ellos”, agrega.

My Suites se encuentra en conversaciones con una posada en Carmelo y con un hotel de Punta del Este que tiene una cava con gastronomía gourmet para formar un circuito. “Para apoyarnos entre todos en esto”, concluye Rossi.