Alumbrar un ambiente ya no es solo comprar una lamparita, colocarla y bajar y subir la llave. Su concepto está cambiando de forma radical. Hoy la iluminación debe cumplir una serie de requisitos para generar bienestar en el hogar.
Alumbrar un ambiente ya no es solo comprar una lamparita, colocarla y bajar y subir la llave. Su concepto está cambiando de forma radical. Hoy la iluminación debe cumplir una serie de requisitos para generar bienestar en el hogar.
"Cuando hablamos de calidad hablamos de la cantidad de luz, de la intensidad, de la temperatura y la reproducción del color. Cada espacio requiere ciertos parámetros", explicó a Cromo el arquitecto especializado en iluminación Rodrigo Llavayol Doti, o más conocido como lighting designer.
Entonces, la comprensión sobre los requerimientos de iluminación de cada ambiente es lo que convierte al lighting designer en una figura que cada vez toma más relevancia.
¿Es realmente importante la iluminación en la vida de las personas? Sí, porque la exposición a la luz afecta el ciclo circadiano. ¿Qué significa? Cuando la luz natural entra por la retina, manda una señal al cerebro para controlar la producción de melatonina –la hormona que induce al sueño– aumentándola durante la noche y disminuyéndola durante el día. Este conjunto de cambios fisiológicos que ocurren en el cuerpo en 24 horas se pueden ver afectados por la luz artificial porque, según Andrés Olivera del Grupo de Investigación en Cronobiología de la Facultad de Ciencias, “perdemos el gran contraste entre la luz del día y la oscuridad de la noche”.
Sin embargo, trabajando con una buena iluminación de interiores se puede imitar el ciclo circadiano y lograr un buen vínculo entre los procesos fisiológicos de los seres humanos y la luz. Asimismo, se evitan malestares como puede ser el dolor de cabeza.
"Para el interior deberíamos pensar en una iluminación para el día y otra para la noche", aseguró Olivera. Durante el día es importante estar expuesto a una gran cantidad de luz, por lo que las lámparas de 440 nanómetros de longitud de onda, que tienen un color azul, funcionan. No obstante, para la noche que la exposición debe ser menor, son mejores las lámparas de 630 nanómetros de longitud de onda, que tienen un color naranja. Esta es una iluminación basada en el ciclo circadiano.
El problema es que cambiar las lámparas según el momento del día es un trabajo que pocas personas están dispuestas a hacer. Como consecuencia, algunas empresas empezaron a fabricar luces que simulan la iluminación exterior, con una composición espectral de luces frías en la mañana y cálidas a la noche. Asimismo, con más intensidad en las primeras horas del día y menos en las últimas.
El lighting designer lo definió como “iluminación para el bienestar'' y explicó que está vinculado al internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés); un concepto que alude a la interconexión digital de objetos cotidianos con internet. En este caso, las luces dependen de un sistema de control que, de forma autónoma, responde a lo que sucede durante el día.
Consultado por la disponibilidad de este servicio en el mercado de Uruguay, Olivera dijo que existen pero que hay pocos. “Yo no he visto las mejores acá. He visto algunos que tienen la posibilidad de cambiar la composición espectral, pero no de forma automática, sino que dependen de un controlador”, subrayó.
WiZ es un sistema de iluminación inteligente conectada a wifi del hogar basado en lámparas Philips. A través de diferentes modos, los usuarios pueden configurar fácilmente la luz perfecta para distintas tareas o incluso, sincronizarla con las actividades diarias: programar las luces para despertarse y para dormirse. Además, cuenta con ajustes de ritmo circadiano que eligen automáticamente el tipo de luz adecuado según la hora del día. El procedimiento para usarlas consta de dos simples pasos: instalar la lámpara en la luminaria y descargar la aplicación móvil de WiZ (disponible en App Store y Google Play).
En Uruguay hay tiendas de tecnología que venden kits compuestos por un parlante de Google, al que se le pueden dar órdenes, y seis luces. A cada una de ellas se es puede regular la intensidad hasta hablándole por voz. Todo el kit supera los US$ 110.
Olivera aconsejó tener varias lámparas para un mismo lugar. Esto significa tener una luz de techo y una portátil o una lámpara de pie. El beneficio está en la posibilidad de tener más de un tipo de luz: para el día puede funcionar la luz de techo, más fría e intensa, y para la noche la luz anexa, más cálida y tenue.
Si el espacio no permite varios dispositivos, la recomendación es mantener una luz cálida porque probablemente se use a la noche. No obstante, afirmó que el criterio de elección “depende del uso que se le da al ambiente” y agregó que, si se utiliza durante el día y no tiene iluminación natural, las luces cálidas no son una buena opción, sino que es lógico pensar en luces frías e intensas.
Por su parte, Llavayol Doti sugirió poner luminaria indirecta para evitar el deslumbramiento. "Generalmente se tiende a llenar el espacio de luces de techo que tiran luz hacia el piso pero, se puede iluminar una pared blanca que alumbra el ambiente por reflexión", explicó. También reafirmó la apuesta por luminarias decorativas porque generan espacios más amenos.
En este sentido, la diferencia que puede dar un lighting designer es la configuración de un espacio que beneficia a los seres humanos y, al mismo tiempo, genera una linda estética.
En la cotidianeidad se suele decir que las luces azules son malas por lo que las personas deberían optar por luces naranjas. Sin embargo, Olivera, del Grupo de Cronobiología aseguró que no es mala, sino que tiene mayor efecto en el sistema circadiano, o sea, tiene mayor capacidad para inhibir la secreción de melatonina. Entonces, utilizarla durante el día no es malo, pero en la noche tiene un efecto disruptivo.
No hay un concepto de luz buena o mala de por sí, depende del momento en que se esté usando la iluminación.