El celular se desprende de la mano y empieza a viajar rumbo al suelo, con su inevitable desenlace. Son unas fracciones de segundo que se viven en cámara lenta, con la desesperación y resignación de quien sabe que ya nada se puede hacer. Entonces, uno toma el teléfono solo para verificar que la pantalla se ha roto y que el aparato no enciende. Lo que viene después son las cinco etapas del duelo de Kûbler-Ross, según un artículo del diario inglés The Guardian.
Cómo vivir el duelo por un celular roto
Las etapas cuando el teléfono se quiebra son las mismas que al perder una persona