Comunidad internacional inútil
Carta de Leandro Rodríguez Linárez, politólogo venezolano, sobre organizaciones internacionales en Venezuela
Venezuela es un digno ejemplo de lo que ocurre en el mundo con relación a las organizaciones internacionales. Más allá de ser epicentro de estériles retóricas oficiales, sus actuaciones son simbólicas, tardías, de poca o escasa profundidad. La ONU y la OEA, por ejemplo, no tienen ningún mecanismo para hacer cumplir a los gobiernos que lo integran los postulados que dieron sus orígenes.
Aún más allá, es enteramente contradictorio que naciones con regímenes dictatoriales, perpetradores de crímenes de lesa humanidad, como Cuba, formen parte de este andamiaje “democrático” y lleguen ocupar posiciones, con tenencia de voz y voto, en las estructuras veedoras de los derechos humanos… ¡Es una barbaridad!
Estas organizaciones han resultado ser progobiernos, no pronaciones. O, para decirlo en términos coloquiales, propueblos. Son los presidentes, primeros ministros o dictadores quienes ocupan o designan quiénes ocupan los cargos en este aparataje mundial. ¿Cómo esperar acciones contra ellos mismos? En Venezuela tenemos un dicho que reza “entre bomberos no se pisan la manguera”.
En tercer lugar, todos los Estados deben tener mismo peso, que impere el principio de igualdad, así como anular el absurdo poder de veto que tanto daño ha causado y ha servido de escudo protector a regímenes criminales. Las decisiones deben ser por mayorías simples o calificadas según la importancia de la decisión.
Es hora de replantear el andamiaje internacional para evitar tiranías que se apoderen del mundo.
Leandro Rodríguez Linárez
Politólogo venezolano