Estos son los momentos en los que uno quisiera detener el tiempo para permanecer un rato más en este lugar. Cómo le puedo explicar a usted que los dedos me tiemblan. Que la vista se me nubla. Que los gritos me invaden. Que la gente llora a mi alrededor. Que no me quiero ir de acá. Que me resulta difícil escribir porque jamás me encontré ante esta situación de tener que contarle a usted lo que se vive. Pucha, cuántos recuerdos se cruzan por todos los caminos de la mente. Y cuánto uno puede llegar a imaginar. En cuánta gente piensa. Imagina el lunes en la escuelita de la hija con todos esos botijas que nunca vieron a Uruguay levantar una Copa. Imagina a los uruguayos que se fueron y que la sufren y la pelean a la distancia contra todo desde cualquier rincón del mundo. Imagina la redacción del diario porque la vivió en el Mundial y conoce detalles que quedan escondidos. Permítame decirle que esos tipos que escriben para usted lo hacen con el corazón abierto y también tienen sentimientos. Ahora, en este instante único me viene a la mente el barrio, la calle donde uno se crió, los amigos, el viejo. Qué sé yo, uno también pone el corazón en cada nota. Uruguay es campeón de América. Si hasta parece un sueño del que la gente no quiere despertar.
Con cabeza de campeón
La mejor versión del fútbol uruguayo en muchos años reflejó en la cancha la superioridad sobre Paraguay y logró su 15° título en el torneo