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Palacio Salvo
Con innegable vocación de rascacielos, este emblema montevideano se ubica frente a la Plaza Independencia para dar cierre o apertura de lujo a la principal avenida desde 1928.

Los hermanos y empresarios Ángel y José Salvo contrataron al arquitecto italiano Mario Palanti, al ingeniero Lorenzo Gori Salvo y al famoso artesano Enrique Albertazzi, quienes no escatimaron en gastos para lograr lo mejor.

Su destino original era ser un hotel de lujo y sus 25 pisos exhibieron con orgullo y por varios años su condición de edificio más alto de América del Sur. La cúpula es todo un símbolo y también es el alojamiento de un tanque de seis mil litros de agua. Está rodeada de otras cúpulas esquineras, también de molduras, torres, recovecos, ondulaciones, balcones, ventanas triples, algunas que salen, otras que entran, es un mundo lleno de líneas y de formas que la vista recorre asombrada.

Estuvo alojada durante muchos años la antena de Montecarlo TV Canal 4, retirada recientemente.

Desde el momento en que la monumental obra estuvo terminada suscitó opiniones encontradas, Sin embargo, aún sus más severos críticos aprecian su condición de referencia y de emblema montevideano.

Su reconocimiento oficial llegó en 1996 cuando fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Comisión del Patrimonio y Monumento de Interés Municipal, por la Intendencia de Montevideo.

Hotel Carrasco
La inauguración del Sofitel Hotel Casino Carrasco y Spa el 7 de Marzo de 2013, constituyó un gran acontecimiento.

Montevideo recuperó así una joya arquitectónica después de un largo proceso de abandono que culminó después de mucho trabajo y una inversión de US$ 80 millones.

La historia del hotel se había iniciado en el año 1912. Fue el sueño de Alfredo Arocena, respaldado profesionalmente por los arquitectos franceses Dunant y Mallet, con la colaboración del uruguayo Felipe Elena. La obra fue culminada en 1921 por la Intendencia Municipal de Montevideo.

Tras muchos años de olvido, un respetuoso proceso de reconstrucción y restauración logró el renacimiento del edificio convertido en el nuevo hotel.

Declarado Patrimonio Histórico Nacional, reconquistó los mejores brillos de su fundación y agregó modernas instalaciones y un completo servicio cinco estrellas.

Dos cúpulas de base cuadrada se unen en un vértice central y rematan el magnífico edificio que culmina este recorrido con los ojos mirando al cielo y su mejor fachada frente al mar.

Palacio Montero
Entre las “pequeñas tazas” montevideanas se destaca el Palacio Montero, ubicado frente a la Plaza Cagancha, obra del ingeniero Alberto Trigo del año 1939, más conocido como edificio Sorocabana, representante de la belle epoque montevideana.

Vecino de otras maravillas arquitectónicas, el Palacio Montero combina materiales y colores desde el basamento hasta la cúpula oval, cubierta de pastillas vitrificadas color cobre, perforadas por pequeñas ventanas circulares techadas y atravesadas por lazos de hormigón que al llegar al vértice, permiten el remate esculturado de la cúpula.

En la planta funcionó durante muchos años un mítico café, lugar de reunión de políticos, periodistas, intelectuales, poetas, soñadores, estudiantes y bohemios, uno de los más famosos y añorados: el Sorocabana.

Casa Soler
La casa Soler fue construida en la década de 1930, por el arquitecto Carlos Larrañaga en el barrio Aguada.

Muy cercana al Palacio Legislativo, que ya lucía su monumental apostura, la ex tienda es coherente en su investidura con el espacio urbano que la circunda.

Otra de las tantas cúpulas que tiene la capital, elegante y señorial muestra de otras épocas montevideanas.

Edificio Rex
En 18 de Julio y Julio Herrera y Obes, el Rex es otro hito arquitectónico montevideano. Se aprecia especialmente desde la avenida del Libertador y es su remate visual.

Este edificio de 1928 es obra del arquitecto Jones Brown. Hoy alberga apartamentos y locales comerciales.

Sobresale, si lo se lo compara con sus vecinos, por la su altura y la decoración vertical de su fachada, el diseño de los la balcones, todos diferentes (si se toman esquina y costados) y finalmente el remate de maravilla de la cúpula. Está sostenida primero por un mirador, luego un templete y finalmente aparece la cúpula, decorada con azulejos de colores.

London París
El edificio del London París en 18 de Julio y Río Negro es la silueta entra-ñable de la que fuera la más famosa y familiar de las tiendas montevideanas.

Forma parte del un genuino acervo arquitectónico de Montevideo y es referencia imborrable, con un tropel de evocaciones todavía frescas en la memoria de muchos vecinos. Ingresó en la historia en 1966, con aquel eslogan inolvidable para una generación pasada: “Tiene de todo”. Ocupó el inmueble de la Compañía de Seguros Standard Life, de peculiar riqueza, tanto por el diseño del edificio como por los diferentes balcones de uno y otro piso que culminan en un techo en mansarda, que se interrumpe en la esquina, para dar lugar a una construcción octogonal donde se lee “London París” 1908, debajo del triple reloj. Más arriba un templete circular sostiene la cúpula, y sobre ella domina la escultura de un Atlas manteniendo el mundo.