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Hasta fines de octubre, cientos de uruguayos cruzan el charco y descienden hasta la Patagonia argentina para entregarse a la aventura. Y antes de que termine el año, hay tiempo para tomarse un descanso. Bariloche y San Martín de los Andes suelen ser los destinos más elegidos debido a la variada oferta de actividades. Canopy, esquí, trineos o snowboard son sólo algunas de las opciones para practicar algo más que unas relajantes vacaciones.

La ciudad de San Carlos de Bariloche fue fundada oficialmente el 3 de mayo de 1902. El nombre proviene del idioma mapuche, y es un derivado de la palabra vuriloche, que significa “gente del otro lado de la montaña”.

La historia del lugar, ubicado en la provincia de Río Negro, a 1.569 kilómetros de Buenos Aires, se remonta precisamente a las culturas indígenas seguidas por la influencia de los europeos que comenzaron a poblar las tierras. Después de los araucanos y los jesuitas, el ejército argentino marcaría el avance por la región seguido por la instalación, en 1901, de una corriente de inmigrantes suizos.

La mezcla se percibe en el ambiente, cargado de miradores que regalan postales. Los paseos pueden planificarse con anterioridad o bien reservarse en las agencias ubicadas en el centro de la ciudad. Lo ideal es llevar algún recorrido pautado y luego ir eligiendo de acuerdo a la energía de la semana, el tiempo en la ciudad y las condiciones climáticas.

Lo tradicional son las excursiones por los bosques. Le siguen los deportes en la nieve y las travesías nocturnas. Todo, acompañado por una excelente gastronomía donde se destaca la trucha, el pollo al disco y humeantes fondues. Los chocolates desbordan en las vitrinas y, además de ricos, resultan necesarios para sobrellevar las bajas temperaturas. Los paisajes son, sin duda, el principal atractivo y al cabo de un par de horas resulta inevitable comenzar a planificar el próximo regreso.

Cerro Catedral, una invitación a subir a la montaña
A orillas del lago Nahuel Huapi, la ciudad de San Carlos de Bariloche ofrece entre montañas y bosques uno de los sitios más ricos en vistas y experiencias turísticas. La temporada no solo se limita al invierno y cada estación del año supone un descubrimiento en sí mismo.
Para los uruguayos, la nieve se convierte en el principal atractivo y el Cerro Catedral, en el paseo obligado de la semana. Con más de 1.200 hectáreas, de las cuales la mitad son esquiables, la montaña se eleva unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo más de 120 kilómetros de pistas y caminos.

Esquiadores y deportistas de varias partes del mundo llegan hasta este centro, que cuenta con una completa gama de servicios que van desde hoteles y restaurantes hasta un shopping y boliches. Las formas de ascender son muchas, y en una hora, las más de 30 telesillas simples, dobles y hasta séxtuples son capaces de trasladar a 35 mil esquiadores.

Además, cuando la nieve natural no es suficiente, 11 cañones la fabrican a base de aire comprimido y agua. La cota máxima esquiable alcanza a los 2.180 metros sobre el nivel del mar y ofrece una de las vistas más impactantes y bellas de la cordillera.

Cerro Catedral: Los visitantes deben abonar los medios de elevación. El costo es de 120 pesos argentinos (US$ 16,7)para los adultos y 75 (US$ 10,4)para los menores.

Miramás Canopy
En San Martín de los Andes, a 158 kilómetros de Bariloche, dos uruguayos administran un rústico refugio en medio de la nieve. Nicolás Prieto llegó primero, invitado por los dueños del establecimiento, que veraneaban en La Pedrera. Santiago Monterroso se acercó después con meras intenciones de conocer pero terminó quedándose. El equipo se completa con deportistas y esquiadores del lugar que enseñan las primeras lecciones a los turistas.

La clase de esquí en Miramás dura dos horas, sin contar el tiempo que lleva ponerse las botas y el equipo. La aproximación sirve para empezar a deslizarse en la nieve y para entender cómo frenar sin estrellarse contra un árbol o contra los propios compañeros. El lugar es ideal para principiantes y además de esquí tradicional se puede practicar snowboard, snow tubing (deslizamientos en gomas inflables) y caminata con raquetas.

Después de la clase, la propuesta ofrece un almuerzo junto a una estufa de leña y una inigualable vista del Cordón Chapelco. Una hora más tarde, los intrépidos pueden volver a las pistas para disfrutar de una tarde de mucha nieve.

Miramás Parque de Nieve: El lugar ofrece tres pasaportes diferentes: rojo, blanco y verde. El primero habilita a una clase de snow tubing por la mañana y caminata con raquetas de tarde . El segundo, a dos horas de clase de esquí o snowboard y el uso de la pista para practicar. Ambos cuestan 300 pesos argentinos (US$ 41,8) El tercero es un pase libre a las pistas por el día, a 120 pesos argentinos (US$ 16,7).

Caminata nocturna
Cuando cae la noche, la actividad continúa. La nieve no es impedimento para salir a caminar y la oscuridad se vuelve atractiva. A 18 kilómetros de Bariloche, en el Valle del Chalhuaco, el refugio de montaña Juan Javier Neumeyer, construido por el español Manolo Puente Blanco en 1971, ofrece caminatas diurnas y un paseo nocturno por el bosque.

La recorrida comienza en camioneta 4x4 hasta la mitad del trayecto. Después, el grupo desciende del vehículo y comienza a caminar sobre la nieve. El sendero es angosto y en ocasiones, peligroso. Con linternas en las cabezas todo parece más sencillo. Sin embargo, el guía invita a apagar las luces y pocos ofrecen resistencia.

La experiencia se vuelve sensorial. Se escucha el sonido del agua en el río y asoma un aroma a comida a lo lejos. La noche estrellada acaba por cubrirlo todo y, sentados sobre la nieve, el frío termina por olvidarse.

Al cabo de unos segundos de silencio, la caminata continúa guiada por una tenue luz. Es el refugio que, iluminado tan solo por velas, recibe a los invitados. De menú hay trucha y un plato vegetariano y, como cierre, una pista de culipatín. Con la panza llena y el corazón contento, los comensales se deslizan por el terreno y vuelven a la camioneta, preparados para el regreso.

Alquiler de equipos: Los precios son variados pero el equipo completo ronda los 100 pesos argentinos (US$ 13,9) por día e incluye campera, pantalón y botas. Los implementos de esquí se alquilan aparte y cuestan lo mismo. El equipo completo de snowboard en Cerro Catedral sale 175 (US$ 24,4).

Canotaje todo el año
En el centro de San Martín, “Bebe” O`Connor, oriundo de la localidad, organiza desde hace casi diez años remo travesías por el lago Lácar. La experiencia pude desarrollarse durante ocho días o un fin de semana, dependiendo el interés de cada grupo. Para sumarse a la aventura no es necesario estar entrenado pero sí estar dispuesto a realizar tramos cortos de navegación.

A la actividad física se le suma la observación de la flora y la fauna, abundantes por esa zona. “Los turistas disfrutan del silencio, la tranquilidad y la comida que damos en el campamento”, explica O`Connor. “Llevamos desde cordero patagónico hasta pollo al disco; todo en los botes y en contacto con gente del lugar, por si nos quedamos sin provisiones”.

El recorrido no presenta grandes riesgos, a excepción del viento, que puede hacer cambiar la dirección de la travesía. Los clientes sólo deben llevar su bolsa de dormir, su mochila y su botiquín personal. El resto lo pone la empresa, desde los botes hasta las carpas y los implementos de seguridad.

Entre los turistas hay muchos argentinos, uruguayos, chilenos y estadounidenses. Juntos, se encargan de la cocina, el armado de las tiendas y el traslado de los equipos. El guía les propone además caminar entre los bosques y dormir bajo las estrellas. La experiencia resulta única.

Canotaje: La travesía por el Lago Lácar durante ocho días tiene un costo de 5 mil pesos argentinos (US$ 696,3) e incluye una noche con cena en un hotel.

Lo que se viene: cicloturismo
¿Cómo sería recorrer el Calafate en bicicleta? En Argentina, un grupo de amigos, docentes de Educación Física, crearon Rodado 26 con el objetivo de dedicarse al turismo en Mountain Bike. Su historia, como la de muchos otros, comenzó durante la planificación de sus vacaciones.

Cansados de recorrer siempre los mismos sitios, el grupo definió una ruta y con las bicicletas desarmadas marcharon para la terminal.

Según explican en su página web, quienes hacen Rodado 26 desde 1994 descubrieron que en bicicleta se puede conocer en detalle, de forma independiente y saludable diferentes lugares activando todos los sentidos.

Así, lo que comenzó siendo un experimento se transformó con el tiempo en un estilo de vida. “Luego de varios cruces de los Andes y travesías entre Río Gallegos y Ushuaia, Bariloche y la isla de Chiloé, Junín de los Andes y Temuco, Posadas y Cataratas del Iguazú, el glaciar Perito Moreno, Torres del Paine, Chaltén, Mendoza, La Rioja y tantos otros lugares hermosos, quedamos tan asombrados y entusiasmados que pensamos en la posibilidad de mostrarle a otras personas este estilo de vida: el cicloturismo, otra forma de viajar”, señala el grupo.

Del 1 al 6 de febrero el grupo invita a pedalear entre glaciares: Calafate-Chaltén y Glaciar Perito Moreno.