Por Colin Droniou, AFP
Por Colin Droniou, AFP
La confusión reinaba el domingo en Angola a pocas horas del inicio de la CAN 2010 sobre la participación de Togo tras el ametrallamiento de un autobús de su delegación que causó dos muertos, mientras los separatistas responsables del ataque amenazan con más acciones violentas.
El primer ministro de Togo Gilbert Houngbo reiteró el domingo que el equipo nacional de fútbol debe abandonar la Copa de África de Naciones (CAN) en Angola.
"Si en la ceremonia de apertura de la CAN (...), un equipo o cualquier persona se presenta bajo el estandarte de Togo, será una falsa representación. El equipo debe volver hoy", dijo Houngbo a la prensa en Lomé.
Pocas horas antes, los futbolistas de la selección de Togo, que querían dejar Angola tras ese ataque, habían anunciado de forma inesperada que participarían en la CAN.
"En memoria de sus desaparecidos, el equipo nacional ha decidido participar en la CAN", dijo a la AFP uno de los jugadores, Thomas Dossevi, que juega en el Nantes de Francia.
El primer ministro togolés dijo haber "comprendido" la actitud de los jugadores que desean jugar en homenaje a "sus colegas muertos". "Pero sería irresponsable por parte de las autoridades togolesas dejarlos continuar", sentenció.
Por otra parte, Rodrigues Mingas, responsable del grupo separatista que llevó a cabo el ataque contra la delegación togolesa, amenazó el domingo con nuevas acciones violentas porque el máximo dirigente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Issa Hayatou, decidió mantener en el enclave separatista de Cabinda siete partidos de la CAN.
"Esto va a continuar, porque la nación está en guerra, porque Hayatou persiste" dijo Mingas a la AFP en conversación telefónica desde su exilio en Francia. "Las armas seguirán hablando", añadió.
La caravana de Togo fue atacada con ametralladoras el viernes, cuando entraba en territorio de Angola para participar en la Copa de África.
El ataque se produjo precisamente en Cabinda, foco de tensiones separatistas, y fue reivindicado por el Frente de Liberación del Estado de Cabinda (FLEC), un movimiento separatista activo desde 1975 en este territorio situado entre la República Democrática de Congo (RDC) y Congo-Brazzaville.
En este contexto, el anuncio de desear disputar la CAN supuso un espectacular vuelco por parte de los jugadores togoleses. Varios de ellos habían expresado anteriormente el deseo de no participar en el torneo tras el ametrallamiento del autobús en el que murieron el responsable de comunicación de la selección, Stanislas Ocloo, y el entrenador adjunto, Abalo Amelete.
Por su lado, el primer ministro de Angola, Paulo Kassoma, declaró que el ataque que sufrió el autobús del equipo de Togo fue "un acto aislado", y garantizó "que todas las condiciones estarán reunidas para el desarrollo de la competición, que empieza el domingo", según un comunicado.
A pesar del ataque, la CAF, organizadora del evento, decidió mantener la competición.
Desde 2006, las autoridades de Luanda aseguran que el enclave de Cabinda está pacificado, arguyendo que firmaron un acuerdo de paz con uno de los responsables del FLEC, Antonio Bento Bembe, pero ese movimiento ha negado siempre dicho acuerdo y sigue reivindicando ataques en la zona.
Bento Bembe, quien se convirtió en ministro de los Derechos Humanos, aseguraba hasta hace poco que "todas las condiciones de seguridad estaban garantizadas" para el desarrollo de la CAN.
En una entrevista el sábado con la AFP, reconoció que el ejército "tal vez subestimó la posibilidad de que el FLEC pudiese causar daño"
Brasil, que organizará la Copa del Mundo 2014, condenó el sábado en un comunicado el atentado contra la selección de fútbol de Togo en Angola.
Entretanto, los habitantes de Luanda, la capital congoleña, se disponen a seguir el domingo por la noche, en el nuevo estadio 11 de Noviembre, la ceremonia de apertura de la CAN 2010, previa al partido Angola-Mali, en presencia del presidente José Eduardo dos Santos.