El Loco va al fondo de su casa. En su santuario prende una vela y pide por todos. Antes de subirse a la moto scooter para irse al Parque Roberto, mira la billetera para ver si están las siete u ocho estampitas que lo acompañan a todos lados.
El Loco va al fondo de su casa. En su santuario prende una vela y pide por todos. Antes de subirse a la moto scooter para irse al Parque Roberto, mira la billetera para ver si están las siete u ocho estampitas que lo acompañan a todos lados.
El anecdotario del Loco
Contra Rampla
“El domingo los problemas con la hinchada arrancaron en el primer tiempo. Me gritaron de todo, me amenazaron con que me iban a robar la moto. Hasta el alcanzapelotas me baboseó. Entonces, en una jugada, cuando la pelota se fue afuera, me paré recostado al palo y los miré a la cara. Les dije un par de cosas, me defendí. No está bien porque incita a la violencia”.
Con Roberto Carlos
“Cambié camiseta con Roberto Carlos, se la pedí en el entretiempo y me dijo: ‘Después te la doy’, y le digo, bien de cante (cantegril): ‘Me encajás la aburrida’. Cuando me la da, se me para adelante, me mira y me dice: ‘Dame la tuya’, y la mía era la de un cante.
Le había cortado las mangas en el vestuario porque hacía calor”.
Con la selección de la B
“Antes de viajar, un amigo me dijo: ‘En China no comas nada salvo arroz y papas fritas’. Cuando subí a la cocina y vi todos esos bichos enjaulados, dije: ‘Acá no como nada’. Me pasé comiendo arroz”.
Las malas
Antes de este momento que vive con Racing, Contreras la pasó mal en el club. Lo pusieron en una lista negra. Su salida era inminente, como contó a El Observador.
“Por cuestiones políticas, metieron a dos jugadores en la bolsa para sacarlos del club. Uno fue Darío Larrosa, que hoy es gerente deportivo del club. Atrás iba yo, que me buscaron la vuelta y me sacaron el 50% del sueldo. Sufrimos mucho en mi casa porque había que pagar las cuentas. Por suerte nunca nos faltó un plato de comida, pero fue brava. El otro jugador fue el Gordo Líber Quiñones”.
Y siguió con la historia: “Fue duro porque el 24 de diciembre esperamos hasta las 8 de la noche para ver si nos pagaban y no lo hicieron. Pasamos las fiestas sin un mango y nadie atendía el teléfono. No me olvido de esas cosas. Aguanté la basureada callado, cobré el sueldito, arrancamos a jugar y con rendimiento me gané la posibilidad de pelear un sueldo digno”.
Las buenas
De aquel fin de año sin plata, Contreras pasó a esta dulce realidad. Jugadas siete fechas el club de Sayago es el líder absoluto del torneo. “Nosotros estamos soñando, todos. El sueño no se lo quita nadie a esta gente. Debemos tener los pies sobre la tierra, ser humildes”, admite.
Contreras ya no es loquito de antes. “En Racing los gurises son hijos míos, les digo que se cuiden, que no salgan de noche. No tengo fecha de retiro. No hay pelota en la que diga “no me tiro.” ¡Qué me van a hablar de canchas malas si me tiré en el vidrio picado!”.