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La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció a Estados Unidos por proporcionar armamento al Ejército israelí al mismo tiempo que condena sus ataques y lamenta las muertes de civiles en Gaza. Gran Bretaña también tiene negocios rentables en torno a la venta de armas a Israel.

El mismo día en que la Casa Blanca condenó un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel a una escuela protegida por Naciones Unidas donde se refugiaban civiles de Gaza, la CNN anunció a través de un informante político que Washington había traspasado a Israel más material de guerra a pedido del mismo Estado. Según trascendió, se trata principalmente de partes necesarias para lanzagranadas y piezas de mortero de 120 milímetros por un valor aproximado de US$ 1.000 millones.

Esas municiones ya estaban en territorio israelí, más concretamente en una base custodiada por EEUU que le permite tener disponibilidad de armas en la zona. Lo que se dispuso fue que los locatarios pudieran hacerse de la munición que figura en el llamado Inventario de Reservas de Munición de Guerra de Israel.

Esta es la segunda vez en el mes que EEUU abastece a Israel, de acuerdo con un oficial de Defensa que habló con Reuters bajo condición de anonimato. “Israel no pidió municiones de ese fondo de reserva para emergencia, se las dimos nosotros desde allí para poder rotar nuestro stock”, indicó.

Al parecer, los gobernados por Benjamin Netanyahu también solicitaron otro tipo de municiones y su traspaso estaba siendo procesado en Washington.

Van por más

Al traspaso de armas y municiones por US$ 1.000 millones hay que sumar el dinero que los legisladores evalúan dar para financiar el sistema defensivo israelí Cúpula de Hierro.

En marzo los dos países hicieron un acuerdo por el cual EEUU se comprometió a financiar parte del sistema. Con esto, “Israel obtiene los fondos y recursos necesarios para su defensa mientras que la industria de EEUU recibe amplias oportunidades para producir componentes para la Cúpula de Hierro”, decía un artículo del Jerusalem Post de aquél momento. Cuando se ratificó el acuerdo, Washington transfirió inmediatamente US$ 429 millones. En total, el sistema ya ha recibido US$ 720 millones desde 2011.

Hace dos semanas una comisión del Senado propuso reforzar la ayuda económica a la Cúpula de Hierro y sugirió traspasar a esa causa un fondo de US$ 225 millones que se esperaba destinar al manejo de la crisis por la migración de miles de niños centroamericanos a través de la frontera con México.

El martes el diputado Eliot Engel, líder de los demócratas en la comisión de Asuntos Exteriores de su cámara, propuso apoyar la iniciativa de los senadores. “Espero que la autorización de este cambio nos haga ayudar a Israel cuando Israel más nos necesita”, declaró el legislador, según la transcripción del acta de la reunión. “La Cúpula de Hierro es de fabricación israelí con financiación estadounidense, pero nuestro financiamiento es vital para la seguridad de la gente en Israel”, agregó.

La propuesta todavía es analizada.

En todo caso, el sistema necestita dinero para ser utilizado: de acuerdo con los cálculos de Engel, cada vez que se intercepta un misil cuesta US$ 82.000. Y si hasta el momento Israel interceptó al menos 500 misiles lanzados desde Gaza, la cuenta asciende a los US$ 41 millones en seis semanas.

Gran Bretaña está en una situación comparable a la de EEUU, pues entre sus principales compradores de armas figura Israel. Ya en Londres han organizado protestas para pedirle al gobierno de David Cameron que “no financie el terrorismo” y lanzaron una petición de firmas a través de Amnistía Internacional que anoche contaba con poco más de 36.000 apoyos.

En efecto, los números son elocuentes: cerca del 60% de las exportaciones de armas desde Gran Bretaña son a “Israel y los Territorios Palestinos Ocupados” y por un valor de cerca de US$ 12.000 millones al año, de acuerdo con el documento “Escrutinio de exportaciones y control de armas” del Parlamento británico.

Cuando comenzaron los bombardeos, Cameron se comunicó con su par israelí y le ofreció “firme apoyo”. Al igual que el estadounidense Barack Obama, subrayó el derecho de Israel a la defensa.

Hasta acabar con los túneles

Desde Jerusalén, en tanto, Netanyahu aseguró ayer que no aceptará un cese al fuego que frene la completa destrucción de los túneles que usan los militantes para infiltrarse en su país y consideró que su misión militar, ya en su cuarta semana, tomará unos días más.

“Estamos determinados a completar esta misión, con o sin cese al fuego”, dijo en declaraciones públicas durante una reunión de su gabinete en Tel Aviv. “No accederé a ninguna propuesta que no permita al Ejército israelí finalizar esta importante tarea para la seguridad de Israel”, agregó.

El ejército israelí convocó a otros 16.000 reservistas.

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