Cristina y MujiK
El nuevo ministro de Economía de argentina presagia más problemas para Uruguay pero en el entorno presidencial siguen creyendo ingenuamente en el diálogo
“Hay un cierto alivio y una leve expectativa” dijo a El Observador un funcionario de la Torre Ejecutiva cuando le pregunté cómo había caído en el gobierno la renuncia del polémico secretario de Comercio argentino Guillermo Moreno, el autor de una política que dejó la economía del vecino país en medio de la destrucción y la crisis, ya que con sus políticas condenó a Argentina a perder el autoabastecimiento petrolero y la colocó en la necesidad hasta de importar trigo justo en la tierra de Perón y Maradona que supo ser el granero del mundo, por citar solo algunas de las macanas que cometió ese funcionario del cerno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) que esta semana retomó sus funciones tras una convalecencia `por problemas de salud y rearmó su gabinete ministerial con funcionarios marxistas que le van a dar el gusto de mantener y profundizar el “modelo” económico que aisló a ese país del mundo sensato.
En paralelo a la salida de Moreno, CFK designó como nuevo ministro de Economía a Axel Kicillof. No se trata de más de lo mismo sino mucho peor, Kiciloff es un joven economista por el que se dice la mandataria argentina siente más admiración que por su propio hijo Máximo dado sus ideales marxistas por los que se ha ganado el apodo de “el soviético”. Se trata del hombre que impulsó en 2012 la expropiación de YPF a Repsol y que concentra ahora un poder inédito entre los ministros de la presidenta que se cree Eva Perón. En los últimos siete años el auténtico ministro de Economía en funciones era Moreno, quien operaba bajo el modesto título oficial de Secretario de Comercio. Pero el autor intelectual del proteccionismo K era y es el hoy jefe del Palacio de Hacienda