El holandés Dennis Bergkamp fue un exquisito del fútbol. Pero tanto como su frialdad a la hora de definir se recuerda su fobia a los aviones. Era tanto lo que sufría que cuando lo fichó Arsenal incluyó una cláusula contractual para no ser obligado a utilizar ese medio de transporte.

La historia recuerda muchos casos de accidentes aéreos en los que fallecieron deportistas. Bergkamp, como tantos otros: Marcelo Bielsa, el Bichi Borghi u Óscar Aguirregaray, lo tenía claro y no quería ser parte de esas estadísticas.

El miércoles, esos números se engrosaron. El avión Yak-42 en el que viajaba el plantel de hockey sobre hielo de Lokomotiv de Rusia se estrelló a 200 kilómetros al norte de Moscú cuando se dirigía a Minsk, donde los esperaba un partido de la liga local.
Según el Ministerio de Sanidad ruso sobrevivieron al siniestro un jugador y un miembro de la tripulación, pero ambos se encuentran en estado grave.

Estos aviones, fabricados en la década de 1970 por la Unión Soviética, ya se habían cobrado más de 400 víctimas en accidentes ocurridos entre 1992 y 2003. Esta vez, el destino quiso quedarse con la vida de varios deportistas.

La primera grave tragedia que unió a los aviones con el deporte se remonta al 4 de mayo de 1949 cuando falleció el plantel de Torino. El piloto chocó a causa de la niebla contra el campanario de la Basílica de Superga, monte de Turín.

Torino había sido campeón de las últimas cinco ligas italianas y era la base de la selección que iba a disputar el Mundial de 1950. Sin sus estrellas, Italia no pasó la serie mientras que Torino volvió a ser campeón una sola vez y se convirtió en un equipo de segunda.

Otros dos equipos de fútbol debieron atravesar ese doloroso trance: Manchester United y Alianza Lima.

El 6 de febrero de 1958, en Múnich fallecieron ocho jugadores de Manchester, campeón de la liga inglesa en 1956 y 1957. Sobrevivieron siete futbolistas, entre ellos Bobby Charlton, vital para darle a Inglaterra su único título mundial en 1966.

El 8 de diciembre de 1987, un avión de la Marina de Guerra de Perú en el que viajaban 16 jugadores y el entrenador de Alianza de Lima cayó al mar cuando regresaban de un partido en Pucallpa. Peñarol había enfrentado a ese equipo en su triunfal Copa Libertadores de ese año.

Pero no fueron los únicos casos en el mundo del fútbol. En 1960 fallecieron ocho jugadores de la selección de Dinamarca en Copenhague, en 1981 los del equipo ruso de Tashkent en un accidente en Minsk y en 1993 toda la selección de Zambia.

Sudamérica se vio sacudida por las tragedias de 1961 con los integrantes del equipo chileno Green Cross al chocar contra el cerro Lástima de la cordillera de los Andes, en 1969 murió el plantel de The Strongest en Viloco, sobre la cordillera andina de Tres Cruces.

También vieron segada su vida deportistas de renombre como el piloto dos veces campeón de la Fórmula 1 (1962 y 1968) Damon Hill en 1975 o el boxeador Rocky Marciano (único peso pesado invicto de la historia), aunque este se accidentó en una avioneta en Iowa en 1969.

En Estados Unidos, por la frecuencia de los vuelos para cubrir las distancias, los números son más elevados. Cuestión de azar O de temer. Como hace Dennis Bergkamp.