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Sammy Kamau Wanjiru tenía 24 años. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 fue medalla de oro de la prueba madre, el maratón. Primera vez en la historia para un atleta de Kenia. El más joven desde que en Los Angeles 1932 se impusiera el argentino Juan Carlos Zabala a los 21. El domingo, tras tirarse del balcón de su casa en Nyahururu, falleció. El parte policial afirmó que se trató de un suicidio. La lista de deportistas que acaban con su vida se vuelve a incrementar.

En diciembre del año pasado Wanjiru fue denunciado por amenazar a su esposa Triza Njeri con un rifle AK-47, para cuyo porte no tenía los debidos permisos.
Al tiempo, su mujer retiró la denuncia.

Pero el fin de semana, Njeri sorprendió a su esposo con una amante en su casa. Discutieron y el hombre se tiró desde el balcón. Murió antes de llegar al hospital.

La historia del deporte registra varios antecedentes de suicidios tras episodios similares.En 1989, el basquetbolista Ricky Berry, tras jugar su primera temporada en la NBA defendiendo a Sacramento Kings, discutió con su esposa y se pegó un tiro.

Ese mismo año Donnie Ray Moore, pitcher de California Angels, le disparó tres veces a su esposa tras una discusión y cuando una de sus hijas la llevaba al hospital, él se quitó la vida con un disparo enfrente de su otro hijo.

El año pasado, el boxeador venezolano Edwin Valero –campeón mundial súperpluma y ligero– se ahorcó en la cárcel usando su propia ropa. La noche anterior había asesinado a su esposa en un hotel con un arma blanca.

Graves pérdidas
Los futbolistas Robert Enke y Ramiro Castillo se suicidaron tras sufrir la muerte de sus hijos.
Enke, arquero que defendió a Benfica y Barcelona, entre otros, y que fue ocho veces internacional con Alemania, no logró sobreponerse a la pérdida de su única hija y dejó el mundo a los 32 años tirándose delante de un tren en 2009.

Chocolatín Castillo, un volante ofensivo boliviano que llegó a jugar en River argentino, no pudo superar la muerte de su hijo y se quitó la vida en 1997 tras un Bolivia-Ecuador por Eliminatorias.

Jeffrey Lawrence Alm defendía a Houston Oilers en la NFL (fútbol americano) en 1993. Manejando ebrio chocó y en el accidente murió su mejor amigo. No resistió su sentimiento de culpa y se pegó un tiro en la cara.

Por la misma razón falleció el ciclista belga Dimitri De Fauw. En 2006 se accidentó en la prueba madison de Gante y el español Isaac Galvez perdió la vida al chocar contra una baranda y romperse varias costillas que alcanzaron su corazón.

“Emocionalmente soy una ruina. Todo el mundo habla de un accidente, pero las consecuencias son dramáticas y mi nombre sale en todas partes”, dijo el belga por entonces.Tres años después se suicidó.

La depresión a causa de las lesiones llevó a otros deportistas a un trágico final. El argentino Mirko Saric, de San Lorenzo, se ahorcó con una sábana en 2000 después de sufrir una rotura de ligamentos. La misma suerte corrió Dave Clement (Fulham) tras fracturarse a los 34.

Causas distintas a la de Wanjiru –quien evadió la resolución de un conflicto– con el mismo y trágico signo del destino.