ver más

Son las 13.00 horas del viernes en la playa Montoya de La Barra. José Luis, que es guardavidas, acaba de empezar su turno como hace ya nueve años. Un par de banderas marcan la zona de baño y las condiciones del mar son buenas. Como él, otros 300 están listos para un nuevo día de trabajo en los balnearios de Maldonado y Rocha. En los dos meses de temporada que llevan no se han registrado personas ahogadas en las zonas donde trabajan, pero sí hubo decenas de rescates.

De todos modos, este verano registró un alto número de ahogados. Según datos de la Prefectura Nacional Naval y de la Dirección Nacional de Bomberos, entre diciembre y las primeras tres semanas de enero 40 personas murieron ahogadas.

Solo en la jurisdicción de Prefectura –zona costera, desde el 8 de diciembre hasta la fecha– hubo 82 rescates, murieron ahogadas 24 personas y 58 se salvaron.

Por su parte, entre el 5 de diciembre y el 10 de enero, Bomberos realizó 29 intervenciones en ríos, arroyos, lagunas y tajamares ubicados en zonas de canteras. En 13 oportunidades los rescates fueron exitosos y en 16 casos las personas fallecieron.

El vocero de Bomberos, Leandro Palomeque, dijo que en la mayoría de los casos se debe a la negligencia de los bañistas que utilizan zonas no habilitadas para baños.

Según Palomeque, existe la falsa percepción de que esos lugares son menos peligrosos que el mar y a veces la gente se confía demasiado (ver recuadro).

Los guardavidas, por su parte, llevan realizadas en Maldonado 130 intervenciones que incluyeron asistencia a bañistas tanto en el agua como en la arena. Marcelo Simoncelli, integrante de la Agrupación de Guardavidas de Maldonado (AGM), dijo a El Observador que “la mayoría se debe a imprudencias, como no respetar las señalizaciones” cuando se marca con bandera roja. “Hay mucha intervención también en la arena con personas que se exponen demasiado al sol y les baja la presión”, sostuvo.

Para Simoncelli, la mayoría de los bañistas hace caso a las indicaciones, pero siempre hay excepciones. “En general no hay mayores problemas. Aparte hay muy poca gente esta temporada y se ha visto mermar la presencia en la playa. Recién el fin de semana es cuando se recarga más”, comentó.

Ahora es supervisor, pero antes fue guardavidas por 28 años y buena parte de esos veranos los pasó en la playa de Los Dedos, en la parada 1 de la Brava.

Confiesa que le es complicado seleccionar una anécdota, pese a la cantidad de situaciones difíciles que le tocó vivir. “He tenido casos en que estuve más de una hora para poder rescatar a una persona e incluso tener que salir por otra playa porque la corriente era muy fuerte y había que pasar por atrás de la rompiente”, recuerda.

José Luis Salazar trabaja en La Barra y lleva 26 años en la actividad. Conoce la playa como pocos. Antes fue “sombrillero” y vendedor de refrescos. Según cuenta, en los primeros días de este verano el mar estuvo complicado en la zona de Montoya y luego se normalizó hasta quedar “relativamente calmo”.

“Acá nunca es calmo en un 100%, pero la llevamos bastante bien. De taquito, como se
dice”, bromea Salazar.

Al igual que su compañero, entiende que los accidentes son por imprudencia, pero dice que la gente en su mayoría obedece. “Le solicitamos que se bañen entre dos banderas combinadas: rojas y amarillas. Generalmente los rescates los hacemos por fuera de esa zona”, explicó.

Su memoria no olvida un rescate hecho hace algunos años en las playas de Manantiales. “Estaba un padre con dos niños y no se estaban bañando porque estaba prohibido ese día. Estaban en la orilla, el mar subía con mucha fuerza y le arrebató la niña de las manos. El rescate insumió mucho esfuerzo porque la tuvimos que sacar de abajo del agua”, contó.

En otro punto de la costa a-tlántica y a más de 80 kilómetros, en la playa El Barco en La Pedrera (Rocha) trabaja Antonio Carámbula. Tiene 30 años como guardavidas y antes estuvo en Montevideo y Maldonado. Hasta ahora lleva realizados alrededor de 10 rescates en un lugar donde el promedio cada año es de 30. “Es una playa sumamente peligrosa y en pendiente. Ya de entrada no haces pie y es un lugar con mucha corriente”, contó a El Observador. En las zonas con servicio de vigilancia en el departamento de Rocha no hubo víctimas fatales.

“En general es bueno el comportamiento. Igual hay gente a la que le tenés que explicar. Cuando no entiende la explicación, se llama a Prefectura y ya está”, comentó. Carámbula ha realizado infinidad de rescates, muchos de ellos complicados: “Hemos tenido casos donde salimos obligados entre las rocas. La correntada no te deja volver a la playa y tienes que salir con la víctima entre las piedras tratando que la persona no se ahogue y de no reventarnos contra las rocas”.

Todos los días, cuando Antonio llega a la playa, lo primero que hace es observar el estado del mar, definir qué bandera coloca y la zona a delimitar, ya sea por corrientes, rocas u otros factores de peligro. Según comentó, a veces no necesita meterse al mar porque “como veterano hace una lectura con solo mirarlo”.

120
Guardavidas prestan servicio en 55 puestos distribuidos en las playas de Rocha. La tarea la realizan entre el 8 de diciembre y el 10 de marzo. Retornarán el 22 cuando empiece Semana Santa.

222
Guardavidas trabajan en Maldonado distribuidos en 84 torres que están instaladas a lo largo de la costa en todas las playas.




Seguí leyendo