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Comenzaron los discursos en la Cumbre por la paz que se realiza en la Nueva Capital Administrativa de Egipto, al este de El Cairo, y hacia donde se dieron cita varios mandatarios para buscar una solución que acabe con la guerra entre Israel y el grupo islamista Hamás.

El presidente palestino, Mahmud Abás, dijo este sábado que los palestinos “nunca nos iremos, nunca dejaremos nuestras tierras y resistiremos hasta el final los intentos de Israel de desplazar de forma forzosa a nuestra población de Gaza hacia Egipto”. Abás deploró el “asesinato de los civiles de ambos lados”, pidió “la liberación de los rehenes de ambas partes”, y afirmó que la Autoridad Nacional Palestina que él preside es la “única entidad que representa a los palestinos y que la única solución para la región es la creación de dos estados en la antigua Palestina con Jerusalén este como capital del estado palestino”.

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, alertó que, con su ofensiva contra Hamás, Israel pretende desplazar a los palestinos a la península egipcia del Sinaí, una línea roja que ni su país ni su gobierno están dispuestos a aceptar. Por eso, el anfitrión de la cumbre llamó a todos los participantes a la reunión para fijar una hoja de ruta que permita el flujo de la ayuda humanitaria a través del paso de Rafah y se termine la “crisis humanitaria” en el enclave palestino, a través de un acceso “seguro y sostenible”. El paso de Rafah se abrió este sábado lo que posibilitó la entrada de apenas 20 camiones de ayuda humanitaria en el enclave palestino bajo asedio del Ejército de Israel.

El secretario general de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, dijo que la población en la Franja de Gaza necesita un “compromiso para mucho más, un alto el fuego, y una entrega continua de ayuda a la escala que se necesita” Y agregó: “Si bien ya 20 camiones de la Media Luna Roja Egipcia se desplazaron, la gente de Gaza necesita un compromiso mayor y una entrega continua de ayuda. Estamos trabajando sin descanso con todas las partes para conseguirlo”.

En su discurso, el rey Abadalá II de Jordania exigió a los países occidentales que apoyan a Israel que entiendan de una vez que “una vida árabe no vale menos que una israelí”, y que “su silencio ante el salvajismo de atacar civiles no contribuye a la paz”. Abadalá II, que es uno de los principales mediadores en la región y cuyo país reconoce a Israel, fue tajante y prefirió hablar en inglés ya que “estos mensajes deben ir directamente al mundo”. Instó a la comunidad internacional “a que acepte que no existe solución militar para la seguridad de Israel, tan solo la paz y la solución de dos Estados en la antigua Palestina”.

En el mismo sentido se expresó el presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien señaló que la “necesidad de la comunidad internacional es proteger a todos los civiles involucrados en el conflicto, tanto palestinos como israelíes”. En cuanto a los rehenes, Sánchez dijo que “deben ser liberados y devueltos con sus familias y a los que sufren el horror en Gaza. Y la única manera de conseguirlo es con más ayuda”.

Antes de la inauguración oficial de la cumbre, el secretario general de la ONU, António Guterres; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; el responsable de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, y el presidente en funciones del Gobierno de España, Pedro Sánchez, mantuvieron un encuentro informal.

 

Grandes ausentes

En cambio, no participan de las deliberaciones representantes de primer nivel de Estados Unidos e Israel que habrían acordado su propio plan para el conflicto.

Según informó este sábado la agencia estadounidense de noticias económicas Bloomberg, Washington y Tel Aviv buscan establecer “un gobierno interino” en la Franja de Gaza a condición de que sea apoyado por Naciones Unidas y los países árabes.

Según Bloomberg, que cita fuentes familiarizadas con el tema, Washington está presionando a Israel para que posponga su operativo militar, ya que quiere ganar tiempo para que más civiles puedan abandonar la zona del conflicto y evitar una catástrofe humanitario que empantane de arranque el plan.

El otro objetivo planteado por el presidente Joe Biden al premier israelí Benjamin Netanyahu para demorar el anunciado ataque sería seguir en conversaciones secretas con Hamás, con la mediación de Catar, con el fin de liberar a los rehenes retenidos, explicaron las fuentes.

El viernes, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, dijo que su país tiene como objetivo de la guerra poner “fin a sus responsabilidades” en este territorio palestino para crear una “nueva realidad de seguridad regional”.

Aseguró que, a la primera etapa de bombardeos, seguirá una ofensiva terrestre contra Hamás y recién en una tercera fase “se pondrá en marcha una nueva realidad de seguridad para los ciudadanos de Israel”.

La agencia de noticias AFP dijo, citando fuentes diplomáticas israelíes, que “Israel pretende entregar las llaves a Egipto”, un país que tiene fronteras con la Franja de Gaza y con Israel, pero que no hay garantías de que El Cairo acepte esta situación.

A su vez, el líder de la oposición israelí, el ex premier Yair Lapid, propuso devolver el control de la Franja de Gaza a la Autoridad Palestina, que fue derrotada por Hamás en las elecciones de 2006.

“Creo que, al final, lo mejor es que la Autoridad Palestina regrese a Gaza”, dijo el político este jueves.

 

(Con información de agencias)

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