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Los títeres son casi tan antiguos como el origen de la primera civilización humana. Ya lo dijo Charles Nodier, un filósofo e investigador francés del siglo XVIII fanático de los títeres: "Al no poder fijarse la época precisa de su nacimiento, puede decirse que el títere más antiguo es la primera muñeca puesta en las manos de un niño y que el primer drama nace del monólogo, mejor dicho del diálogo, que sostiene el niño y su muñeco".


Hoy, algunos cientos de años después, la ciencia puede afirmar que los primeros títeres eran recortes de cueros de animal que realizaron los hombres primitivos cuando, gracias al fuego, veían la sombra de sus cuerpos proyectadas contra las paredes de piedra. También en los restos del antiguo Egipto se han encontrado diversas figuras y representaciones que remiten a la idea de títere más moderna, de un muñeco controlado por seres humanos.

Su forma y funcionalidad fue evolucionando a lo largo de los siglos, sobre todo en oriente. Japón, China e India fueron países donde el auge de los títeres como figuras y sombras no solo involucraban una manifestación artística sino también religiosa y espiritual que nacían en el ámbito doméstico y luego se trasladaban a la representación pública.

En Grecia, por su parte, esta disciplina se fue sumando a otras ya existentes y muy populares como la tragedia. Allí los títeres funcionaban como una narrativa agregada a la clásica.

Objetos con alma propia
Lo cierto es que tanto desde sus orígenes como en la actualidad esta rama del arte lo mezcla todo y puede cautivar y estimular la imaginación tanto de los grandes como de los más chicos. Ovidio Fernández, director de la compañía uruguaya Ovidio Títeres Band, cree que esta particularidad se da más que nada por esa ilusión que tienen los niños de creer que los objetos pueden tener vida propia.

Dicha idea es conocida como el animismo y es parte del desafío de todos los días para los manipuladores expertos (se les llama de esta manera porque los titiriteros son otro tipo de profesionales). "Nuestro trabajo es exitoso cuando el espectador se olvida que detrás del títere hay una persona dándole vida", comenta Fernández. De todas formas el animismo no es una característica exclusiva de los pequeños: "Los adultos también creen o quieren creer, bien en el fondo que un objeto pueda cobrar vida".

Un vínculo mágico
La potencia y el impacto que tiene un títere en un espectáculo en vivo también tiene una carga adrenalínica "inexplicable" para los manipuladores.

En cada función estos maestros invisibles generan una ilusión sumamente fuerte y a la vez vulnerable. El vínculo del relato con la imaginación del espectador está sujeta a la integridad material de los objetos: "Si el hilo de uno de los muñecos se rompe o alguno de nosotros hace algún ruido de más, toda la magia se quiebra y hay que empezar a construirla desde cero", explica Fernández.

Todo el proceso de creación es sumamente completo y requiere de la aplicación de diversas disciplinas por etapas: pensar la historia, crear sus personajes, hacerlos y ponerlos en escena son algunos de los pasos a seguir al momento de encara un abordaje de esta técnica.

Diversas compañías uruguayas se esmeran en estas vacaciones de julio (ver recuadro) por mantener vivo este arte que no solo es milenario sino que dialoga con la humanidad entera.

Cartelera

Las cuatro estaciones
Espectáculo musical y teatral apto para todo público, sobre la base musical de la obra de Vivaldi. Creado por la compañía Ovidio Títeres Band, se presenta durante las vacaciones de invierno en el Auditorio Nelly Goitiño. Las entradas están a la venta a $ 300 por Red UTS y boletería de la sala.

Fin del mundo
Una historia poética y positiva del constante renacer del mundo. De la compañía Qué Títeres! la obra se presenta en Tractatus hasta el 12 de julio en varios horarios. Las entradas están a la venta a $ 250 por Red UTS y boletería de la sala.

Kolia
La compañía teatral Pampinak, se presenta en estas vacaciones de invierno en el Teatro Solís con un espectáculo para toda la familia que combina varias atracciones escénicas. Entradas por Tickantel y boletería del teatro a $ 300 .

Tropo
De la Compañía de Titiriteros Coriolis, la historia narra las aventuras de dos amigos perdidos. Se presentan en el Teatro Circular de Montevideo hasta el sábado 11 de julio con una función diaria a las 16 horas. El precio de las entradas es de $250 en puerta y $200 anticipadas en boletería del teatro
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