De Pittsburgh a París, ida y vuelta
Lo que está en juego es la cuestión entre el populismo barato y la construcción de una sociedad basada en valores de trabajo y solidaridad
Semana curiosa en el ámbito internacional. Trump regresó el domingo de su viaje por nueve países y Angela Merkel (que bueno es recordarlo, está en campaña para las elecciones del 24 de setiembre) generó un terremoto ese mismo día al decir que "los tiempos en los que los europeos podían confiar completamente en otros están quedando atrás".
Más aún, lo que está en juego es la cuestión entre el populismo barato y la construcción de una sociedad basada en valores de trabajo, solidaridad, preocupación por los demás.
Y para los que piensen que esto es ingenuidad, es bueno recordar que durante el viaje de Trump ocurrió un episodio en un tren estadounidense que circulaba por Portland en el estado de Oregón. Producto vaya uno a saber de qué, un hombre de raza blanca comenzó a insultar duramente a dos jóvenes musulmanas que viajaban en el tren. Una tenía 16 años y otra, que usaba el velo, 17. Y como es lógico, hubo gente que se sintió interpelada por ese despreciable hecho. Tres hombres se dirigieron al agresor. Y antes de que pudieran darse cuenta de lo que ocurría, el agresor sacó un cuchillo y atacó a los tres. Uno falleció en el momento; otro, sangrando, fue llevado a un hospital donde murió. El tercero tuvo más suerte y luego de una operación de la garganta, se restableció. El autor del homicidio escapó pero pronto fue detenido por la policía. Nicholas Kristof, columnista del New York Times, escribió un excelente artículo acerca del hecho y acerca de que Trump, tan dispuesto a disparar un Twitter por cualquier cosa, se llamó a silencio sobre esta tragedia. Horas más tarde, la Casa Blanca, desde la cuenta oficial de Twitter del presidente, hizo un reconocimiento a la valentía de los héroes muertos y del héroe sobreviviente.
Estos tres ciudadanos americanos, a quienes Trump quiere defender de los musulmanes, no estaban en París sino en Portland y arriesgaron sus vidas para proteger a dos chicas musulmanas que estaban siendo agredidas. Estos son los valores por los que vale la pena luchar y los que hay que promover: ayudar al prójimo, ser solidario incluso hasta el extremo.
Por eso es muy importante lo que hacen y lo que dicen los líderes políticos. Ellos marcan el tono y fomentan el odio o la ayuda. Por suerte para estas chicas musulmanas, tres estadounidenses que iban en el tren creían en los valores tradicionales de su país y salvaron sus vidas. Por eso, Pittsburgh es importante pero París también lo es. Y más aún Portland, donde circulaba el tren que llevaba un hombre envenenado contra el islam. Tan envenenado y peligroso como los yihadistas del ISIS. Porque si su veneno se esparce en Occidente, será la gran victoria del ISIS.