En mi adolescencia salíamos con un amigo munidos de una monedita de diez centésimos. Era una pieza extraña, muy chica, dorada y de base dodecagonal. Tenía un caballo de un lado y el número 10 del otro, rodeado de la palabra "centésimos". Se mantuvo en circulación desde 1976 hasta 1981, pero nunca valió nada.
Dejá propina, tacaño
La costumbre de pagar más de lo que dice la cuenta es universal, pero cada cultura tiene sus porcentajes y sus motivos