En Latinoamérica es la número dos entre las cadetas. En Uruguay y Argentina ya no tiene rivales. En Alemania tiene las puertas abiertas para jugar becada. Cuesta creer, pero la protagonista de esta historia es uruguaya. Se llama María Pía Lorenzotti y tiene 15 años. Juega al tenis de mesa y, en proyección, es uno de los mejores talentos que tiene el deporte nacional.

Pía empezó a jugar en abril de 2007 en un Sudamericano preinfantil (sub 13), cuando tenía 11 años. “Por entonces no sabía nada, la pelotearon y vino re bajoneada”, contó a El Observador su hermano y entrenador Gonzalo.

“Ahí nos pusimos a entrenar y se copó”, agrega el DT, de 21 años.

En 2008 su padre les acondicionó un club y ahí los hermanos empezaron a dedicarle horas.

Poco después empezaron las giras por Argentina y Sudamérica hasta que en 2009 Pía logró lo que nunca antes pudo un tenista de mesa uruguayo: ganar una medalla de circuito mundial (ITTF, el ATP del tenis).

A partir de entonces el crecimiento de Pía ha sido impresionante. Lleva ganadas 14 medallas de circuito mundial (una de ellas de oro, con la colombiana Angie Umbacia, en equipos), tres en Sudamericanos y dos en Latinoamericanos. Todas en su categoría.

Las medallas del Latino las obtuvo el mes pasado en Lima: fue plata en dobles con Alen Polakof (otro pupilo de Gonzalo) y plata en individuales jugando una final (2-3) que levantó aplausos en la tribuna por calidad de partido.

Con esa presea, Pía alcanzó otro logro histórico: se clasificó al Desafío Mundial de cadetes.

¿Qué es eso? Es un torneo que se disputa por equipos entre los mejores jugadores de cada continente. Pía se clasificó como la número uno de Latinoamérica ya que su vencedora en Lima fue Daniely Ríos de Puerto Rico, país que organizará en 2012 el Desafío y que en tal condición competirá con un equipo propio.

Es decir que Pía liderará al equipo de Latinoamérica y se medirá contra las mejores de su edad de Europa, Norteamérica, Asia, África y Oceanía.

Por el uno
Con todo el éxito acumulado, Pía está segunda en el ranking Latinoamericano de cadetas.

Su obsesión es cerrar el año como la número uno, para empezar a partir 2012 el difícil reto de competir entre juveniles (sub 18).

Para eso tiene que seguir sumando presencia y buenos rendimientos en torneos del circuito mundial. Este martes a la hora 9, Pía viajó rumbo a Guatemala para disputar una etapa y otra en El Salvador.

El factor $
¿Cómo hace un deportista de tenis de mesa para solventar así su carrera? En el caso de Pía, es simple (y complejo a la vez): su padre Ernesto se encarga de financiar su carrera.

En los dos torneos de Lima, el hombre tuvo que poner US$ 1.520 entre pasajes para él y su hija, alojamiento e inscripciones.

“El tema es que para los torneos de circuito internacional te exigen alojarte en hotel cuatro o cinco estrellas y poner a disposición del jugador comidas específicas”, contó Gonzalo.

El viaje de hoy cuesta US$ 2.500 solo en pasaje más US$ 870 en estadía para jugar las dos etapas.

Son costos que Ernesto asume con gusto con tal de ver a su hija superarse y triunfar. Como cuando levantó un espectacular club en el Centro o cuando mandó a sus hijos a entrenar unos meses a Alemania a principios de año.

Solo así puede avanzar un deportista en un medio tan amateur. Con apoyo y talento. Y eso Pía tiene de sobra.