Del libro a la gran pantalla
Se reeditó "Caza al asesino", un clásico de la novela negra que sorprende por su tono cinematográfico y su amargura existencial
La sólida novela Caza al asesino, del escritor francés Jean-Patrick Manchette (1942-1995), fue inspiración de dos películas: El choque (1982), de Robin Davis con Alain Delon, y Caza al asesino (2015), de Pierre Morel con Sean Penn y Javier Bardem como protagonistas. Lo irónico es que la comunidad cinéfila catalogó a ambas como desastres sin pies ni cabeza.
Sorprende porque se trata de una novela negra visual, que deliberadamente prescinde de monólogos interiores y diálogos reveladores, para dedicarse simplemente a mostrar lo que sucede en base a una sucesión de imágenes y secuencias muy sugestivas. Y eso es precisamente el cine o debería ser el cine.
Por si esto fuera poco, la reciente reedición de Anagrama ($595) de la novela de 1981 irónicamente se ilustra con Penn.
Adaptaciones aparte, leer Caza al asesino supone una experiencia diferente, ya que la novela se aleja de los caminos trillados del género pese a partir de una trama clásica: la decisión de retirarse de un asesino profesional y las dificultades para lograrlo.
La primera mitad del libro resume las circunstancias de Martin Terrier y lo describe de pies a cabeza sin piedad alguna.
Manchette relata con economía de palabras y gran estilo narrativo un par de asesinatos a sangre fría, el final de una relación amorosa, el pasado de un hombre sin futuro y las amenazas de un patrón intransigente y vengativo, en un ejercicio audaz y tremendamente efectivo de condensación literaria.
Destaca por sobretodo la honestidad del escritor al presentar una historia donde no se busca nunca lograr la simpatía del lector con Terrier. Se trata de un personaje que resulta desagradable de principio a fin, un trozo de carne podrida difícil de digerir.
Dispuesto a todo para salir de la pobreza y no repetir el destino de su padre, el joven Terrier no tiene empacho en dejarse reclutar por una agencia que nunca se nombra pero que se intuye se trata de la CIA, para hacer el trabajo sucio sin preguntar.
El poco seso del protagonista es puesto de manifiesto numerosas veces a lo largo de todo el relato. Pero también hay una ingenuidad casi infantil, que lo lleva a abandonar su bien remunerado trabajo para cumplir la promesa de volver al pueblo natal a buscar a un amor improbable de su juventud, una mujer adinerada a la que le pidió diez años para triunfar, lapso que se cumple cuando comienza el libro.
Ella, por supuesto, no lo ha esperado y está casada, lo que derivará en un baño de sangre a tres bandas cuando sus perseguidores siguen a Terrier hasta allí para cobrarle cuentas.
Todo se complica aún más cuando la persona que maneja sus ahorros se suicida y Terrier pierde todo su dinero en un abrir y cerrar de ojos.
A partir de ese momento se desata un infierno donde la violencia se lleva todo por delante y se presenta como la única respuesta a un mundo indiferente que sigue girando impertérrito.
Lo insólito es que el autor se las arregla para, entre tiros y sesos desparramados por el suelo, mostrar el proceso interior del personaje sin que este reflexione sobre ello, ya que está abocado a matar para sobrevivir.
Lo logra a través de pequeños detalles circunstanciales de poca trascendencia o alguno concreto, como el mutismo absoluto de Terrier durante varios capítulos donde no dice una sola palabra, sembrando el desconcierto entre los demás personajes y el lector mismo, que no sabe bien qué está pasando.
Pero más relevante aún es la circunstancia de que el protagonista no logra intimar con su expareja, una vez juntos.
Como bien explica Carlos Zanón en el prólogo del libro, es el precio a pagar por su conducta, por su amoralidad, por haberle vendido el alma al diablo y haberse despojado de su humanidad para asesinar durante años sin culpa alguna.
Muerto el espíritu muere también la carne, que se vuelve insensible a todo, incluso al amor más puro. Un alarde de talento literario.
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Heber Raviolo
Este libro es una selección de los trabajos realizados por el autor, crítico literario y fundador de Ediciones de la Banda Oriental a lo largo de su vida, hasta su fallecimiento en 2013. Estos escritos abarcan desde los primeros viajeros extranjeros que escribieron sobre el país en sus visitas a comienzos del siglo XIX hasta los escritores más destacados de inicios del siglo XXI, para generar así un repaso por la historia de la literatura local, a la vez que cumple con una función de homenaje a su autor.
Ediciones de la Banda Oriental. $ 450.
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Rodolfo Palacios
En la década de 1980, esta familia de San Isidro, Buenos Aires, aparentaba ser normal. Sin embargo, el padre de la familia, Arquímedes Puccio, con la colaboración de tres de sus hijos y su esposa, secuestraron y posteriormente asesinaron a varias personas en su casa. El periodista Rodolfo Palacios entrevistó a Puccio antes de su muerte y en base a ese diálogo, complementado con charlas con otros integrantes del clan, así como familiares de las víctimas y autoridades, reconstruyó una de las historias criminales más macabras de Argentina de los últimos tiempos.
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