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El domingo 19 la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) respaldó la decisión del gobierno de Ecuador de conceder asilo diplomático al fundador de Wikileaks, Julian Assange, quien permanece refugiado en la embajada de ese país en Londres para evitar su extradición a Suecia.

El periodista australiano denuncia ser víctima de una persecusión internacional encabezada por Estados Unidos, país que vio como sus secretos diplomáticos eran divulgados por la prensa mundial gracias a Wikileaks. Pero el asilo solicitado al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, fue visto por algunos como “paradójico”, ya que el mandatario mantiene un duro enfrentamiento con medios informativos de su país.

El martes, la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos consideró que tras el asilo de Assange, hay una “operación política” del gobierno para “reparar” su imagen internacional respecto a la libertad de expresión. En junio, la Sociedad Interamericana de Prensa, que agrupa a las principales empresas periodísticas de América, criticó a Correa por el cierre de seis emisoras de radio y televisión, así como por la prohibición a ministros y funcionarios de gobierno de conceder entrevistas a medios privados.

También en el caso de Ecuador, la organización internacional de periodistas Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció “excesos presidenciales contra periodistas de oposición”.

Asimismo, los miembros de Unasur, que apoyaron a Ecuador en su decisión de conceder asilo a Assange, son objeto de denuncias de parte de RSF. (Ver infografía)

De todos modos, RSF celebró la decisión del ejecutivo ecuatoriano y en un comunicado emitido el viernes 17 señaló que esa organización “siempre ha considerado que una extradición de Assange a Suecia no podría ser legítima salvo con la estricta condición de no dar lugar a una extradición final a Estados Unidos”.

Más allá de la contradicción que supone que un gobierno proteja a un periodista perseguido y, a su vez, restrinja la libertad de información, el asilo otorgado a Assange se fundamenta en que el profesional corre riesgo de ser extraditado desde Suecia a Estados Unidos, donde un juicio militar podría sentenciarlo a muerte
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