El cinturón de seguridad lo delató. Y el aliento a alcohol. Era una noche de invierno como cualquier otra en Dallas, Texas. Pablo –un uruguayo de 24 años– volvía de un boliche en su auto cuando la Policía lo detuvo. En los diez años que llevaba viviendo como ilegal en Estados Unidos, ya lo habían parado en alguna otra ocasión, pero nunca pasó nada. Esa noche de sábado fue distinta.
Deportado dos veces
A un joven uruguayo lo echaron de EEUU después de vivir 10 años allí, regresó vía mafia mexicana y de nuevo lo deportaron; lo intentará otra vez