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La amatista es una variedad del cuarzo que adquiere su color violeta por ciertas impurezas como el hierro. Sus formaciones con morfología de picos se encuentran dentro de geodas, como se llama a las cavidades rocosas que presentan estructuras minerales en su interior. Desde antes de Cristo, en lugares como Egipto y Grecia la amatista fue muy preciada y se le confirieron distintos significados (en Grecia por ejemplo, se la usaba para protegerse contra los efectos del vino, de ahí la explicación de su color y su nombre que deriva del griego “amethystos”, que significa “no borracho”). Aun hoy esta gema goza de gran popularidad, pero lo que muchos no saben es que la mejor calidad de amatista del mundo se encuentra en Uruguay, en el departamento de Artigas, y que pese a ello el país exporta más del 90% de este recurso no renovable con poco o nulo valor agregado.

Así lo afirmó Daymán Velázquez, lapidador de piedras preciosas con más de tres décadas de experiencia, en el taller de la escuela Dr. Pedro Figari en Ciudad Vieja, en una sala repleta de piedras y productos elaborados con amatistas y ágatas.

Para cambiar esta situación es que la Udelar —con participación de la Facultad de Arquitectura y la Escuela Universitaria Centro de Diseño— y la UTU decidieron asociarse para formar la carrera de Tecnólogo en Productos en Gemas, cuya duración es de tres años y ofrece un título intermedio. En la actualidad existe en la UTU solo el curso básico de un año de lapidación de piedras. La apuesta es al diseño y a los productos uruguayos.

La carrera surgió como parte del proyecto Artigas Emprende, luego de que se realizara un trabajo de campo en el departamento, en el que se entrevistaron artesanos, personas que tienen que ver con la extracción minera y se visitaron talleres. “Lo que se identificó es una cadena productiva que está muy polarizada”, comentó Alejandra Martínez, coordinadora general del proyecto. “Están por un lado los artesanos, que tienen en su mayoría buena calidad pero poca innovación de los productos que realizan, y la industria extractiva, que son pocos y venden las geodas sin trabajar. Lo que falta en el medio es el desarrollo de un producto innovador, que además tenga un trabajo científico y técnico muy alto. Identificado ese nicho es que se empieza a desarrollar (la carrera) de Tecnólogo en Productos en Gemas”, explicó.

“El desarrollo del producto uruguayo con las ágatas y las amatistas data de la década de 1960, que son los souvenirs que se le venden a los turistas: el reloj, el pisa papel, el cenicero. Pero no hay una oferta interesante y difundida porque no hay una masa de personas formadas en el área y tampoco hay una formación en diseño que les permita generar innovación”, comentó Martínez. El desarrollo, explicó, se puede dar en áreas como la joyería, pero también hay otras posibilidades. Por ejemplo con el ágata (variedad de cuarzo, hecha de óxido de silicio) se pueden realizar posafuentes, jaboneras, portacepillos o guardas de baño, como demostró un proyecto uruguayo innovador en la materia llamado Amalaia.

La carrera se impartirá en Montevideo y en Artigas, departamento en el que se encuentra el derrame basáltico que produjo la mayor cantidad de amatistas, ágatas y cuarzos que tiene el país. La inscripción es hasta el viernes 11 de abril y las clases comienzan el 21 de este mes, para entre 15 y 20 estudiantes en cada sede. El requisito que se les pide es tener Secundaria completa.

La idea es que a Artigas también puedan acudir alumnos de otros departamentos, por eso la Intendencia provee de forma gratuita una residencia estudiantil. En la actualidad se está trabajando para generar abonos de transporte y comida para los estudiantes que tienen que viajar y se evalúa la posibilidad de articular la carrera con las de Diseño Industrial y Arquitectura. La misma tiene tres componentes importantes: la parte técnica, la científica y la de diseño, en la que se fomentará el emprendedurismo individual, pero sobre todo colectivo.

Color aterciopelado

“El tono oscuro es el más apreciado y costoso, es un lila azulado intenso, un color medio aterciopelado a la vista”, explicó Velázquez respecto a por qué la amatista uruguaya es la mejor del mundo. “Compartimos el mismo yacimiento de ágatas y amatistas con Brasil (el primer productor de piedras preciosas del planeta), donde ellos tienen mayor volumen de extracción, pero no esa calidad en el caso de la amatista. Hoy el 90% o más es vendida en bruto a los principales compradores, como son China e India, y uno ve diezmada la posibilidad de que los uruguayos puedan trabajar este recurso antes de que se agote. Sabemos por los estudios geológicos realizados que por 50 o 60 años va a haber este recurso en la cantidad en que está saliendo en este momento”, expresó Velázquez.

El objetivo, comentó, es apuntar al producto manufacturado que se distinga por la calidad y no la cantidad y proveer al mercado interno. Pero como éste es pequeño, la mayor ganancia está en la exportación y en participar en las ferias internacionales, como la de Río Grande do Sul y Minas Gerais, en Brasil, y la principal, que se realiza en Tucson, Estados Unidos.

“Tener una piedra de tan buena calidad y no estar haciendo un producto identitario es un desperdicio”, concluyó Martínez.