En tiempos de internet, Boomerang decidió volver a las viejas usanzas del rock: salir a la ruta y buscar a los fans. Aparecer en radios y regalar discos. Y sobre todas las cosas: no dejar de tocar.
En tiempos de internet, Boomerang decidió volver a las viejas usanzas del rock: salir a la ruta y buscar a los fans. Aparecer en radios y regalar discos. Y sobre todas las cosas: no dejar de tocar.
La banda, ya con 10 años de vida, acaba de editar su tercer disco, un trabajo que además de darle la bienvenida a un sonido más pop pretende conquistar un público mayor. Y para eso hay que moverse. “Estamos en un plan de expandirnos, porque nosotros lo que queremos es laburar. Queremos que esto sea nuestra forma de vida”, afirmó a El Observador Gonzalo Zipitría, voz y guitarra de Boomerang. Y eso incluye salir de Montevideo. Entre ensayos y toques han viajado a Colonia y Atlántida, buscando notas y ofreciendo shows acústicos en radios. “Queremos ir al interior, que hoy es difícil para las bandas. No hay mercado para el rock. Por eso vamos en un formato reducido para poder llegar y que no nos cierren las puertas”, contó.
Desde su debut en 2006, el panorama del rock nacional cambió demasiado. Donde antes se los recibía con los brazos abiertos ahora no hay espacios. Y eso pasa en Montevideo, pero más aún en el interior. “Ya no hay mucha fe en las bandas. No se apuesta al rock porque no tiene convocatoria. Pero también es culpa nuestra, porque no lo llevamos. Es todo una cadena”, afirmó Zipitría. “No queremos quedarnos estancados. Vemos que las posibilidades son pocas. Está bueno ir a Atlántida y por lo menos tocar para 50 personas. Así expandís tu música”.
De la rotación que tuvo en las radios su primer corte, Piden pista, encontraron consecuencias visibles en el público durante su último show en Paullier & Guaná. “Había pila de gente que no conocíamos y que cantaba los temas, sobre todo Piden pista. Y no puede ser que solo YouTube y Facebook consigan eso”, afirmó.
El disco Engañamundos es en parte un regreso y un comienzo casi desde cero. Su disco anterior, Complicado, data de 2009.
Tras cambios en la integración, la banda debutó en su nuevo formato en 2012 con el CD y DVD Un, Dos, Tres, Va, pero con su nuevo trabajo la banda se liberó un poco de sí misma. Y para eso, Gustavo Iglesias, ingeniero de sonido de Babasónicos, fue fundamental. Y como productor llevó a la banda a acercarse al pop. “Buscamos simplificar un poco. Sacar los ribetes y las cosas difíciles de decodificar. Ser más directos. Fue Gustavo el promotor de eso e incluso para él tendríamos que haber sido más directos. Si fuera por él las canciones hubiesen sido super concisas y pop”, contó el cantante.
Para esto dejaron de sobrecargar a los instrumentos y dejaron que el ritmo y la melodía marcaran el rumbo. “Si te concentrás en eso, ya vas por otro lado. Y eso es lo que lo hace más radial”, dijo.
A la hora de escribir las letras, Zipitría sin quererlo se apoyó en ese personaje engañamundos al que refiere el título. No hay verdades absolutas ni revelaciones personales. Los personajes se contradicen y se oponen canción a canción. Las letras se basan en la vida real, pero mejoradas con pizcas de fantasía. “Me encanta la idea de Ziggy Stardust y David Bowie. Inventarse un personaje y crear un imaginario. Es lo lindo de la música, que te transporte”, afirmó.
Intermitentemente y durante varios meses la banda se instaló en el estudio Juno de Babasónicos para trabajar junto a Iglesias, con la consigna de “dinamitar todo lo que hicieron antes”. Ni siquiera quedaron para este disco las canciones nuevas que habían compuesto para Un, Dos, Tres, Va. “Empezamos de cero. Antes entrábamos al estudio con todo hecho y ensayábamos hasta grabar. Ahora fuimos con algunos bocetos y sobre eso construimos un universo. Eso también hizo que la banda se uniera más”, contó.
El sonido de Boomerang, que nunca se ubicó bien en la etiqueta de britpop local, pero tal vez hizo mejores migas con el indie rock de principios de 2000, ahora con Engañamundos no solo se rige con las reglas del pop sino que también coquetea con la electrónica. El bonus track, Si me da igual, con la producción de Pablo Bonilla (Campo, Bajofondo Remixed) muestra cómo podría ser un Boomerang aún más bailable.
Sin embargo, es imposible no sentir la sombra de Babasónicos en este disco y eso la banda lo tiene claro. “Es muy simple, Gustavo es el director técnico de Babasónicos hace 25 años, grabó todos sus discos. Es como que el Maestro Tabárez dirija a otro equipo y le pidas que no haga lo que sabe hacer. Acá es lo mismo. Grabamos en su estudio, con sus instrumentos”, contó Zipitría. Esa influencia juega como un tornasol: en una escucha se nota, pero a la siguiente no. Hay instantes donde aparece con más claridad, pero se diluye rápidamente.
A pesar y considerando este aspecto, Engañamundos es para Zipitría el disco “más Boomerang” que han editado. “Creo que llegamos a un punto, odio la palabra ‘maduración’, pero ahora sabemos lo que queremos. Es algo que llega solo. Es innegable que cambiemos y que nuestra identidad se haga más sólida. Creo que con este disco pasó eso: nos reinventamos sin perder la esencia”.