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¿Qué pasa con Diego? Es la gran pregunta que se hacen por estas horas absolutamente todos los uruguayos. Forlán, el niño mimado de la gente, ya cumplió un año sin anotar un gol con la camiseta de la selección y el tema pasó de un mero dato a una preocupación. Es que no hubo partido de la actual Copa América donde no contara con posibilidades de mandar el balón al fondo de la red, como ya lo había hecho 29 veces en el combinado. Pero no hay caso. No la puede embocar. Las especulaciones evidentemente están a la hora del día. Desde el argumento más común, de que es una racha, a que está engualichado, juega bajo presión... Las opciones para explicar lo que sucede con el delantero de Atlético de Madrid son variadas. Pero al margen de todo lo que se pueda decir está la palabra del propio Forlán que anuncia estar muy tranquilo.

El 10 de la selección tiene clara esta película. Sabe que en algún momento va a romper la galleta. Pero hay algo ahí que nadie sabe qué es.

¿Es una mala racha? Puede ser. Todos los goleadores pasan por momentos de sequía en los que necesitan templar el ánimo y esperar el momento en el que la mufa da un paso al costado. Así es la vida del goleador, convive con ello y lo tiene presente. Por eso el futbolista confiesa vivir con tranquilidad esta situación. Forlán vivió una mala racha con la celeste hace un tiempo atrás. El 4 de junio de 2005 marcó el gol contra Venezuela en Maracaibo por las Eliminatorias, en un partido que terminó igualado, y no volvió a reencontrarse con la red hasta el 2 de junio de 2007, en un amistoso contra Australia disputado en Sídney.

¿Mala suerte? También se debe tomar en cuenta. Repasemos los partidos disputados a la fecha en la Copa América. En el primer encuentro con Perú el fondo incaico cometió un error y Forlán quedó de cara al gol, pero su remate se perdió alto afuera. “Me quedé con bronca. Traté de buscar por arriba y se fue. Se levantó la pelota pero ojo yo busqué el ángulo arriba. No voy a poner excusas. No tengo claro si la pelota picó un poquito, los suplentes me dijeron que llegaba picando. La tengo que ver, la tengo que ver. Y sí, me fui molesto por el gol que me perdí. Me quedé con bronca porque fue clara la acción. Y es una bronca importante porque son situaciones en las que uno tiene que, por lo menos, embocarle al arco. Traté de tomar la mejor decisión. Pero bueno, me quedo con que el equipo fue a proponer, sacó adelante un resultado que era negativo, empatamos, generamos juego pero no concretamos y hay que apuntar ahí”, expresó Forlán a El Observador luego de aquel partido en el que marró el comentado gol.

Sobre esa misma jugada de gol fallado, el técnico Óscar Washington Tabárez explicó: “El único lugar donde la pelota podía entrar fue donde le apuntó Forlán. Si lo erra es porque sabe de esto. Miren al golero, tapó todos los lugares posibles por donde podía ingresar el balón”.

En el segundo juego, contra Chile en Mendoza, no rindió en la medida de lo acostumbrado. Sin embargo, el delantero contó con una posibilidad clara. A los 26 minutos del primer tiempo Luis Suárez madrugó al golero, lanzó un centro y el goleador de Atlético de Madrid conectó un cabezazo, pero sacó un defensa en la línea.

El encuentro que cerró el grupo C contra México fue increíble para Forlán. Lo intentó por todos lados, pero no hubo caso. A los 15 minutos el golero evitó la caída de su arco. A la media hora le llegó una pelota del cielo, acomodó, miró y el palo la devolvió. Pero la más clara fue a los 17 minutos del segundo tiempo cuando Suárez lo puso de cara al gol, le pegó de puntín y la pelota se perdió apenas afuera. La mufa se seguía acumulando.

Ya en cuartos de final de la Copa América, contra Argentina, contó con dos opciones. La primera a los 33 minutos del complemento que quedó en las manos del golero Romero y la segunda un cabezazo que se perdió afuera. Entonces, como se desprende de la fría estadística, las opciones fueron generadas, pero Forlán no concretó.

¿Por la función que desarrolla? Es otro de los aspectos a los que se puede apuntar, al margen de que hizo lo mismo en el Mundial de Sudáfrica donde se consagró con cinco tantos. Pero claro, Forlán es solidario y al margen de embocarla, también brinda asistencias y es un punto que se debe tener en cuenta. Fue el ejecutante de todas las acciones de pelota quieta que hicieron temblar a cuanta defensa se puso delante. Cuando se conectó con Suárez lastimaron. Pero claro: falta el gol de Diego.

¿Gualicho? Y, las bromas no faltan por la situación que atraviesa la imagen de la celeste. Hasta los propios compañeros le dan un tono humorístico al hecho.

En un entrenamiento el Loco Abreu se arrimó a Diego y lo santiguó como hacía el humorista Alberto Olmedo con sus modelos en el personaje del Manosanta.

También ahí anda rondando siempre el tema de su ex novia, la modelo argentina Zaira Nara. En tono de broma se habla de que le hicieron “un trabajo” para que no la emboque en la Copa América. Y el arco se cerró.

¿Presión? Para un jugador de las características y las condiciones de Forlán ya no existen las presiones. Está hecho a prueba de balas, pero claro, en el subconsciente del goleador siempre existe aquello de ¿qué pasa?

Una cosa es la tranquilidad que se pueda trasmitir y otra es lo que se lleva por dentro. Forlán sabe que la gente lo espera y lo banca, aunque ya lleve 12 partidos sin convertir y esté a dos tantos del registro histórico de Scarone. Pero la pelota no entra y un país entero aguarda por el gol del ídolo. El martes ante Perú tiene otra oportunidad.