Djokovic y Serena, dos que meten miedo
El serbio y la estadounidense tienen distintos argumentos para postularse al US Open
El US Open ya se empieza a palpitar, aunque comience recién el 29 de este mes, y los favoritos empiezan a mostrar quién llega mejor y hay dos (uno de cada género) que parecen asomar la cabeza por encima del resto: el serbio Novak Djokovic y la estadounidense Serena Williams.
La personalidad lo ha llevado lejos a Djokovic. Su clase y potencia lo elevaron hasta ser el número uno del mundo. La primera prueba la pasó con creces en Montreal, y esta semana tendrá otro examen en Cincinnati, pero la graduación puede y debe llegar en el US Open. Si gana allí demostrará que está para más y para batir los récords que se le pongan adelante.
En las últimas décadas, el estadounidense Pete Sampras inscribió incansablemente su nombre en los torneos grandes. Más tarde llegó Federer a destronarlo y arrasar con las marcas establecidas. Nadal se inscribió después en el club de las estrellas y ahora es el turno de Djokovic. Tiene tiempo, pero es su momento.
Serena las pone nerviosas
La historia de Serena Williams es diferente. Dueña de un poderío inconmensurable, llegó al circuito junto con su hermana para derribar cuanto mito se pudiera poner por el camino. No la tuvo fácil en la WTA. Sufrió discriminación, pero se ganó al público a fuerza de coraje y tesón. Sorprendió ganando cuanto torneo se le interpuso. Alcanzó la cima en la rama femenina y luego su tenis mermó y su ranking cayó, producto de las lesiones.
Pero el primer lunes de agosto ascendió 90 puestos y ayer otros 46 (hoy está 31), gracias a los triunfos logrados en Stanford primero y Toronto el pasado domingo.
Estuvo un año fuera de las canchas, 13 meses sin ganar un título, pero en la antesala de jugar un Grand Slam ante su público ya ganó dos en tres semanas y sacude la melena.