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Creada por Anthony E. Zuiker pero con la distintiva producción de Jerry Bruckheimer, lo que garantizó desde un principio altas cotas de calidad en actores, efectos y locaciones, la serie cuenta las aventuras del turno nocturno de forenses y departamento de investigación criminal de la ciudad de Las Vegas, Nevada.

La estructura de cada capítulo suele ser la misma: uno o dos casos –léase asesinatos, violaciones, robos, cualquiera que comprenda algún acto violento– son presentados en los primeros minutos para rápidamente dar lugar a la investigación a través de la que se encuentra, procesa e identifica las pruebas o pistas que van apareciendo y una parte policial, donde se interroga a los sospechosos, se los contrasta con las pruebas y se dictamina quien es el culpable.

Por tanto, los personajes son muchos y variados, para poder cumplir con todos los aspectos de cada capítulo. No contentos con esto, la serie ha variado temporada a temporada su elenco por lo cual son pocos los personajes que pueden vanagloriarse de haber protagonizado durante el tiempo que lleva exhibiéndose.

Catherine Willows (Marg Helgenberger) es una ex stripper, hija de un mafioso devenido en dueño de casino, de larga carrera dentro de la policía forense. Durante las primeras temporadas, oficiaba como segunda al mando del equipo pero se transforma en su líder entre las temporadas 10 y 11, circunstancia que cambia nuevamente para esta nueva temporada cuando vuelve a ser la segunda al mando.

Nick Stokes (George Eads) es un policía oriundo de Dallas que ha hecho toda su carrera dentro del departamento forense de la serie. Es probablemente el personaje más sufrido a lo largo de la serie –le han disparado varias veces, ha sido enterrado vivo, sospechoso de homicidio– pero también uno de los más trabajados. Sara Sidle (Jorja Fox) es una investigadora forense que llega al equipo en el primer episodio de la primera temporada, justamente para investigar un problema interno del equipo. Su introducción ya predispondría un personaje que tuvo muchas altas y bajas a lo largo de los años, alejándose del equipo por momentos dado lo difícil que se le torna el trabajo, pero también de los más emotivos e involucrados con el resto.

Greg Sanders (Eric Szmanda) pasa de ser el técnico benjamín del equipo –y apenas un secundario en las primeras temporadas– a ser un confiable miembro del equipo de CSI desde la séptima temporada.

Dr. Albert Robbins (Robert David Hall) es el médico forense encargado de cuanto examen o autopsia vaya surgiendo. Dueño de un humor cáustico, es uno de los mayores expertos. El personaje es secundario en un principio, pero se vuelve protagónico a partir de la temporada tres.

Finalmente, el capitán Jim Brass (Paul Guilfoyle) es el contacto con la policía de Las Vegas y el principal investigador “práctico” del equipo. Ácido, cínico e incluso desencantado, cumple con los requisitos de todo poli duro que se precie de tal. Su principal rasgo es defender a ultranza a sus hermanos policías, lo que lo ha llevado a chocar con los CSI en todas las investigaciones internas que se han sucedido.

Evolución y cambio de protagónicos
El líder del equipo y protagónico absoluto e indiscutido de las primeras nueve temporadas es Gil Grissom (William Petersen), un peculiar entomólogo con serios problemas de relacionamiento en cuanto a lo emotivo o personal. Un personaje atractivo, sin embargo, uno de los principales llamadores de la serie, dueño de los mejores diálogos o remates y normalmente –al mejor estilo Sherlock Holmes– quien lograba resolver lo que nadie podía hacer. Motor de la serie, su alejamiento de la misma motivó las dudas de si CSI podría sobrevivir a su alejamiento.

Primero que nada, se hizo una prueba. El personaje de Grissom toma unas vacaciones dentro de la serie y en su lugar se trae al no menos peculiar Michael Kepler (Liev Schrieber) quien cubre su puesto durante cuatro semanas hasta que su vínculo con un caso de manera demasiado personal, le termina por costar la vida. Regresa Grissom un tiempo, pero la producción ya había comprobado que los ratings no se veían afectados por la ausencia del personaje, por lo cual este se retira de manera permanente y la serie realiza uno de los movimientos más inteligentes que se han visto en la televisión actual: si bien se trae a un actor prestigioso a suplir en cierta medida la baja no cometen el error de olvidar a su elenco estable, que evoluciona en profundidad e importancia. Así, Willows deja de ser la eterna número dos del turno para pasar a liderarlo y Stokes madura definitivamente y se transforma en su mano derecha.

CSI aprovecha como pocas haber generado un universo coherente de personajes, un entramado de relaciones creíble, y lo potencia en una serie de investigación criminal. Actualmente, ante el estreno de esta decimosegunda temporada, enfrenta un nuevo recambio. El alejamiento de Langston del equipo, que se produce en la temporada 11, una de las mejores de toda la serie, lleva al equipo a reformarse y traer un nuevo líder. El elegido es Ted Danson como D.B. Russell, un CSI de Washington del que por el momento se sabe poco y nada.

Franquicias
El productor Jerry Bruckheimer dijo en una entrevista: “El concepto CSI había resultado ser tan exitoso que sabíamos que no tardaría en ser imitado. Por lo cual nos preguntamos ¿Por qué no hacerlo nosotros mismos?”.

De esta idea, mercenaria pero razonable, surgen las respectivas franquicias de CSI Miami y luego CSI New York. El concepto básico de ambas es el mismo, pero se buscó en ambos casos un tono bien diferente.

Así, en Miami se apostó a la espectacularidad y un exceso en acción y violencia –su protagónico David Caruso como Horatio Caine está siempre a un paso de ser el Capitán América– así como argumentos más sencillos. La cuidada elección de actores de su serie madre tampoco se mantiene aquí y se recluta a carilindos como Emily Procter y Adam Rodríguez. Nada de esto ha afectado ni su éxito, ni su continuidad. CSI Miami estrenó ya en EEUU su décima temporada y no tardará AXN en hacerse eco para nuestra televisión local.

Por su parte, CSI New York se desmarca del original dando un aire más serio e incluso trágico a sus casos. Ya desde el comienzo, el líder del equipo –el detective Mac Taylor, interpretado por el excelente Gary Sinise– es un policía acomplejado por la pérdida de su esposa en la caída de las torres gemelas. La benjamina de las franquicias estrenó en 2004, luego de laa primera aparición de sus personajes en su hermana de Miami, y ya estrenó su octava temporada. Tanto Las Vegas, como sus hermanas Miami y New York son ejemplos de éxito en rating en la televisión estadounidense. Cada una ocupa un sitio de privilegio el día de la semana que se exhiben.

Del otro lado del televisor
El éxito de CSI y sus franquicias tuvo una consecuencia inesperada al menos. Los procedimientos forenses que exhiben son, en el mejor de los casos, exagerados y la velocidad con la que encuentran, analizan, procesan y resuelven los casos, ha provocado fuertes críticas por parte de la policía estadounidense.

Por ejemplo, el carácter multitarea de sus personajes –tanto forenses como investigadores o interrogadores– le ha ganado el ribete de “poco realista” y de generar “mala información”.
No son raros los ejemplos de crímenes que llevan a familiares y amigos de víctimas a exigir soluciones inmediatas dado el milagroso arte forense que ven semana a semana en televisión.

Elementos como ADN y muestras de sangre se han vuelto moneda corriente en juicios, dado que los jurados exigen ver estas pruebas. Fiscales han expresado su preocupación sobre la dependencia que está generado la obtención de pruebas físicas como única manera de cerrar sus juicios.
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