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El nerviosismo aliado a la desinformación llevó a muchas personas hasta las casas de cambio para comprar un dólar que entre el lunes 8 y el martes 9 llegó hasta los $ 20.
Pero el toro –símbolo de los mercados al alza– pronto fue desplazado por el oso, que ataca con sus garras de arriba hacia abajo. Así fue que la bestia lastimó a unos cuantos en Montevideo.
Es evidente que buena parte de los uruguayos todavía no confía demasiado en el peso y que campea el desconocimiento sobre la unidad indexada, un instrumento que se ajusta con la inflación. Aunque no se puede saber a ciencia cierta qué pasará con el precio del billete verde, podemos establecer que dependerá de los acontecimientos en las economías desarrolladas, afectadas por una doble crisis: crecimiento débil y alto endeudamiento.
Algunos influyentes economistas, caso de Keneth Rogoff y el premio Nóbel de Economía, Paul Krugman, afirman que la gigantesca inyección de dinero de la Reserva Federal de EEUU
–US$ 600 billones– no fue suficiente y es necesaria otra tanda de estímulos a corto plazo junto a un programa de mediano término para sujetar el déficit. Pero el Partido Republicano y el Tea Party se oponen a aumentar el gasto y a incrementar los impuestos.
Si el gobierno de EEUU sigue los consejos de abrir la mano, ello significaría exportar más inflación para los emergentes y deprimir el dólar a nivel local. Es lo que venía pasando antes de la decisión de la rebaja de la calificación de la deuda estadounidense por Standard & Poor’s el 5 de agosto. El reflujo hacia ese escenario explica el reflujo del dólar en Uruguay.
Pero Europa es una bomba de tiempo y el estallido de problemas de solvencia llevarán a que los inversores busquen refugio en el dólar, cosa que en el corto plazo haría esperar oscilaciones del precio a nivel global y local. Aunque la posibilidad de una recesión es alta, es probable que el presidente Barak Obama opte por evitarla a costa de mayor inflación y déficit.
En este caso hay que mirar a Brasil, que ya está sufriendo una gran presión contra el precio del dólar, lo cual daña su competitividad. Y una corrección en Brasilia sería seguida automáticamente en Uruguay. El panorama mundial es inestable y poco amigable para buscar certezas. Los ahorristas deberían mirar el largo plazo con un portafolio diversificado que incluya UI y dólares en proporciones adecuadas a la estructura de gasto individual. La idea es seguir al toro y eludir al oso.

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