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Algunas imágenes recuerdan a 2001, cuando una ola de saqueos tomó por asalto a Argentina y acabó con la retirada en helicóptero del entonces presidente radical, Fernando De La Rúa, un 20 de diciembre.

El jueves 20 de diciembre pero de 2012 la situación pareció repetirse con saqueos a supermercados en Bariloche. Se agravó por la noche y explotó ayer, cuando los actos vandálicos tuvieron lugar en seis localidades diferentes, se cobraron dos vidas y obligaron a detener a más de 200 personas.

La causa de los incidentes no está clara y se manejan diversas teorías: desde que puede ser el descontento social hasta la tormenta del miércoles, pasando por intentos desestabilizadores de los gremios de trabajadores y por incitaciones del gobierno para evitar dar respuesta a los reclamos sociales.

Secuencia

Todo empezó el jueves de mañana en Bariloche, donde un centenar de personas robó electrodomésticos y ropa de dos supermercados. En seguida los hechos se extendieron y se envió a 400 gendarmes y 150 policías para controlar la situación en esa ciudad turística.
El vandalismo se replicó por la noche, y en la madrugada ya había llegado a otras cinco ciudades.

En Rosario fue donde se produjeron las dos muertes. Una fue de la de una mujer de 40 años que se desangró por un corte que se hizo en una arteria al romper la vidriera de un supermercado; el otro fue un joven de 22 años, que recibió un disparo en el tórax durante un saqueo.

En esa ciudad hubo unos cien detenidos y dos heridos, uno de ellos de gravedad, informó la prensa argentina. También se decomisaron armas de fuego y vehículos con mercadería robada. Uno de los peores incidentes fue en un supermercado propiedad de inmigrantes chinos, que fue saqueado e incendiado, al igual que el vehículo de uno de sus dueños.

En distintas ciudades de la provincia de Buenos Aires también hubo incidentes. En Campana hubo un ataque a dos supermercados, una estación de servicio y a camiones, con un saldo de cien detenidos y una decena de policías heridos. En Zárate se produjeron robos en una treintena de supermercados, y en San Fernando intervino la Gendarmería para evitar consecuencias mayores.

La violencia también llegó al norte del país, ya que en Resistencia, Chaco, jóvenes provocaron destrozos en una discoteca y también fueron detenidos.

Explicación

Las razones que se están dando a estos incidentes son de lo más variadas y la situación es confusa.

Por ejemplo, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, habló de “grupos previamente organizados” que quieren “teñir de sangre nuestras fiestas”.

Sobre lo que pasó en Rosario, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto, relacionó los hechos con la tormenta del miércoles y con su consecuente inundación. Pero enseguida dijo que en realidad lo de la tormenta fue algo utilizado por instigadores.

“Se utilizaron estos hechos climáticos para generar hechos vandálicos. Ha habido autores y actores, y hechos que no tienen nada ver con problemas sociales”, interpretó.

El que atacó de manera más frontal fue el jefe de Gabinete nacional, Juan Manuel Abal Medina, que acusó a los gremios de trabajadores y a “sectores políticos interesados en que esto pase”.

“Estos hechos violentos quieren frenar la paz social y este gran momento que vive la argentina. Hay sectores interesados en que esto ocurra. Hay sectores del delito, pero también sectores vinculados a la política, a Camioneros, a Gastronómicos, a ATE”, disparó.

Golpes

La respuesta llegó a las pocas horas, cuando Hugo Moyano, líder de la Confederación General del Trabajo, convocó a una conferencia de prensa para repudiar la “victimización de los camioneros” y anunciar que seguramente se tomarán acciones legales contra los autores de la difamación.

Rodeado por sus principales colaboradores, Moyano dijo que su gremio es víctima de la situación porque “hay compañeros afectados” a los que les falta la mercadería, por ejemplo. Y en seguida lanzó que no tiene duda de que “todo esto lo ha orquestado el propio gobierno para victimizarse”.

“Hoy el gobierno se quiere victimizar porque no tiene respuesta para nada”, agregó, y mencionó como asuntos sin respuesta el “ajuste encubierto”, la congelación de salarios, la falta de pago de las jubilaciones y la apropiación del dinero de las obras sociales, entre otros. Todo eso, “para cumplir y pagar la deuda externa” porque “quieren distraer la mente”.

El sindicalista aprovechó la situación para despacharse a gusto contra quienes lo acusaron de organizar las protestas y de los “increíbles disparates que dicen los funcionarios de primera línea, que los dicen porque se los hace decir la presidenta”.

“¿Cómo es posible que un gobierno pueda tener seriedad con estos personajes que salen a decir cualquier disparate?”, se preguntó.

Ayer, al caer la tarde, varios intendentes bonaerenses estaban pidiendo un refuerzo policial para garantizar la seguridad, al tiempo que en otras provincias del país, como por ejemplo Mendoza, pusieron en alerta a sus comerciantes y aplicaron un operativo de inteligencia para evitar nuevos desmanes.

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