A mediados de 2016, una app conquistó al público al prometerle a cada usuario que podía convertirse en un artista. Prisma era una aplicación de fotografías muy sencilla que daba la posibilidad de que sus fotos lucieran como obras de arte. Entre sus filtros se encuentran "impresión", "mosaico" y "gótico", además de otros vinculados a obras de arte reconocidas, como La gran ola de Kanagawa. En su momento de mayor popularidad sumó 1 millón de usuarios por día. Pero la moda pasó rápido, en especial porque el proceso de transformación de una imagen tardaba demasiado y el archivo generado era muy pesado.
DreamSnap: pinceladas uruguayas en sus selfis
La app aplica filtros de artistas nacionales a sus fotografías; ¿cómo funciona este sistema de inteligencia artificial?