El 29, Colombia elige cargos regionales con el primer gobierno izquierdista de su historia
Este domingo, los colombianos elegirán entre 128.208 candidaturas que disputan 20.509 cargos, incluyendo 32 gobernaciones y 1.102 alcaldías, además de asambleas regionales y concejos municipales
Casi 39 millones de colombianos están habilitados a votar en las elecciones regionales de este domingo en las que se definirán 32 gobernaciones y 1.102 alcaidías, además de asambleas regionales, concejos municipales y juntas administradoras locales, comicios que los analistas interpretan como una suerte de plebiscito sobre la gestión del presidente Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia del país.
Según los analistas locales, los comicios regionales constituyen el escenario por excelencia de los caciques políticos conservadores, distritos en los que históricamente el clientelismo, el reparto de cargos y la compra de votos fueron una constante.
Empeñado en terminar con esas prácticas, Petro anunció días atrás que recompensará a los ciudadanos que denuncien a los compradores de votos. “Autoricé a pagar las informaciones efectivas sobre compradores de votos en todo el territorio nacional. Comprar votos es un delito”, escribió el jefe de Estado en su cuenta de la red social X.
En esta ocasión, además, los comicios se dan en un escenario de polarización de cara a la política de pacificación que impulsa Petro, negociación que incluye a las disidencias de las FARC y grupos paramilitares. También lo hacen de cara a una agenda progresista que impulsa reforzar el sistema previsional solidario y políticas ambientales que incluyen, entre otros temas, abandonar la exploración petrolera.
Los comicios están marcados por la atomización de la oferta. Los partidos tradicionales se coaligaron con diferentes nomenclaturas y combinaciones. Además, las elecciones de este domingo se caracterizan por un fuerte aumento de las candidaturas independientes. Finalmente, las organizaciones que fueron unidas en las últimas presidenciales, como Pacto Histórico que llevó a Petro a la presidencia, concurren separadas y compitiendo entre sí en múltiples departamentos y localidades.
Por lo pronto, el oficialismo y la oposición se posicionan ya para dar una batalla discursiva, que tendrá como eje la “nacionalización” de los resultados. En síntesis: si el gobierno nacional sale reforzado o debilitado. Más allá de las narrativas, las expectativas dan cuenta de que los resultados serán de especial relevancia como oportunidad para alterar los equilibrios de fuerzas entre el oficialismo y la oposición.
En la actualidad, Petro tiene el apoyo de apenas 4 gobernaciones, sobre un total de 32. Sin embargo, en el plano municipal, la situación le es más favorable. De los cinco principales municipios del país, sólo Barranquilla está en poder de una oposición abierta, postura a la que recientemente se sumó Bogotá. En un plano neutral se mantuvieron hasta ahora las intendencias de Bucaramanga, Medellín y Cali, cuyos ejecutivos mantienen una buena relación con el presidente. Ya en el plano legislativo, los sondeos indican que el oficialismo podría conseguir un avance cuantitativo.
Estimulada por el clima de polarización extrema que vive el país, la violencia volvió a ser protagonista en los meses previos a la jornada electoral. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), se registraron 436 hechos de violencia contra aspirantes y partidos que participan en la contienda, la mayoría de ellos contra integrantes de Pacto Histórico.
“Los históricos resultados de las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2022 dejaron una sensación de efervescencia para la izquierda colombiana. Sin embargo, desde entonces el gobierno fue fuertemente criticado desde los medios y los partidos tradicionales con el objeto de mellar sus apoyos e impedir el crecimiento oficialista a nivel territorial”, destaca un reciente informe de Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).
Con este telón de fondo, los espacios tradicionales, como el Partido Liberal, Cambio Radical, el Partido Conservador, el Partido de la U y el Centro Democrático, intensificaron el uso de coaliciones para concentrar esfuerzos y apoyos, pero también para prevenir el voto castigo y así retener el poder a nivel local.
“En este escenario, en algunos municipios y gobernaciones, Pacto Histórico pierde competitividad al presentar más de un candidato, o incluso al coligarse con partidos ajenos a su proyecto político”, señalan los analistas de la Celag.
Producto de esto, las encuestas proyectan lo que los medios de derecha leen como una derrota de Petro en la contienda por los cargos ejecutivos, aunque probablemente incremente su representación en asambleas y consejos, en especial si, como viene ocurriendo desde principios de la década de 1980, se incrementa la participación, un fenómeno que marcó la diferencia en las presidenciales que ganó Pacto Histórico.
Por lo pronto, según el consenso entre los analistas políticos, el termómetro que medirá la opinión de los ciudadanos sobre el presente del país estará en las principales ciudades, empezando por Bogotá, donde se espera una reñida disputa entre la coalición progresista que encabeza Claudia López y Carlos Galán, hijo del asesinado líder liberal Luis Carlos Galán, al frente de una suma de partidos y movimientos de la derecha tradicional.
Según los sondeos, en tercer lugar quedaría Gustavo Bolívar, de Pacto Histórico, uno de los más fieles aliados de Petro, político que impulsa el mismo programa de cambios sociales y económicos del mandatario en una ciudad que es la única en la que rige el sistema de balotaje si ninguno de los aspirantes obtiene más de 40% y más de 10% de ventaja sobre el segundo.
Medellín, la segunda ciudad en importancia de Colombia, ya tiene prácticamente elegido a Federico Gutiérrez, un uribista que enfrentó en la reciente contienda presidencial a Petro por Centro Democrático, el partido del ex presidente Álvaro Uribe. El escenario es similar al que presenta Barranquilla, donde Alejandro Char, delfín de un poderoso grupo de empresarios y políticos ligados a los partidos de derecha, podría ser reelecto al frente del ejecutivo local.
Roberto Ortiz, líder cívico conocido por su actividad en medios de comunicación, y Alejandro Eder, joven empresario, heredero de uno de los conglomerados económicos más poderosos de la ciudad, se disputan el voto en la alcaldía de Cali, la tercera ciudad más grande del país.
Otro dato destacado es la fuerte masculinización de la oferta. Si bien las mujeres representan el 39,1% del total de candidaturas, en las posiciones principales para alcaldías y gobernaciones son tan sólo el 16% y 18%, respectivamente. En Bogotá, por caso, no hay ninguna mujer disputando la alcaldía, y lo mismo sucede en otras 4 capitales departamentales y en 8 de 32 gobernaciones, según el informe de la Celag.
(Con información de agencias y la Celag)