ATACANDO
Generalmente en Uruguay se mide el rendimiento de un futbolista por el gol o la pelota que pegó en el palo. Pocas veces se ponen en la balanza aspectos tan o más importantes que su protagonismo como pueden ser el ordenamiento táctico y los pequeños destellos que marcan la influencia en el trámite del juego. Diego Forlán no deslumbró en su debut oficial con Peñarol ante Cerro. Pero influyó sin despeinarse. Participó en uno de los goles, contó con tres situaciones de gol y hasta metió una asistencia de gol para Píriz. No estuvo a la altura de su magnitud pero aportó para generar peligro.