El asedio de Alepo por el ejército sirio, apoyado por Rusia, hipoteca el triple objetivo de las potencias occidentales, es decir vencer a los yihadistas del Estado Islámico (EI), detener el flujo de refugiados y echar al presidente Bachar al Asad del poder.
El avance oficial complica la estrategia occidental en Siria
La ofensiva sobre la segunda ciudad del país condiciona a los occidentales
