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Un gusto amargo dejó no solo el resultado del encuentro, sino la forma en la que jugó Peñarol ante Santos el pasado miércoles, hipotecando gran chance de su futuro en el certamen.
Pero mientras haya vida, hay que creer en este equipo que ha demostrado que no se achica jugando como visitante.
Peñarol mostró cosas positivas y negativas, como en todos sus encuentros, pero esta era la final y no había margen para el error. Esa era la pequeña gran diferencia entre un partido normal y esta definición para el infarto.
El plantel que dirige Diego Aguirre tiene muy claro que ahora vendrá la gran definición, que será en Pacaembú, lugar de gloria aurinegra en 1961 cuando le ganó la final de la Copa a Palmeiras (tras igualar 1-1), en donde se verán los pingos.

Lo rescatable
Esta Copa Santander Libertadores terminó por confirmar a Alejandro González. Era un joven por el cual no se había apostado mucho –salvo Aguirre el año pasado– y el botija cumplió. Jugó como zaguero central y anduvo bien cuando Guillermo Rodríguez estuvo lesionado.
Y el miércoles contra Santos, se comió a la gran figura del conjunto brasileño: el juvenil Neymar. Su anticipo fue determinante y volvió a mostrar sus condiciones.
La defensa volvió a ser fundamental para el equipo. En un encuentro en el que no se jugó bien, los del fondo sacaron la cara por los demás. Y allí se incluye el arquero Sebastián Sosa, muy propenso a errores infantiles en algunos encuentros, pero que salvó dos goles hechos.
Otra buena señal que emitió el equipo aurinegro en un partido pobre, fue el recambio. Tanto Fabián Estoyanoff, como Antonio Pacheco, ingresaron para dar ritmo y oficio y complicaron bastante al rival. En eso pueden ser fundamentales, porque un gran equipo, necesita de un plantel completo y no solo de 11 jugadores.

En el debe
Pero Peñarol mostró signos de alarma en sectores que venían rindiendo bien.
Los principales fueron Luis Aguiar y Mathías Mier, quienes no solo no repitieron su buen momento de partidos anteriores, sino que además, no aparecieron.
Alejandro Martinuccio –figura en este equipo– no puede enojarse como lo hizo porque le colocaron a Adriano como una estampilla. Así, lo sacaron del encuentro.
La lesión de Juan Manuel Olivera es otro hecho complicado. Porque es un futbolista trascendente –pese a que hace cuatropartidos que no convierte– en el andamiaje mirasol. Igualmente, esperan recuperarlo.
Santos consiguió el 77,8% de los puntos en casa en esta Copa. Peñarol buscará no perder –como sucedió en sus últimas dos visitas–, para dar el batacazo.