La última pelota que detuvo Neuer en la definición por penales significó un espaldarazo a una forma de concebir y vivir el fútbol. Guardiola volvió a ganar la batalla. Lo hizo fiel a sus convicciones. Y al margen de que el triunfo se consolidó con tintes dramáticos, por el empate en la hora, el posterior alargue y la definición por penales, volvió a ganar su batalla personal contra el irreverente José Mourinho.
El caballero le ganó al irreverente
En una gran batalla táctica Bayern Múnich de Alemania, conducido por el catalán Guardiola, se quedó con la supercopa de europa ante su enemigo íntimo de chelsea, el portugués José Mourinho