Por Eduardo Anguita
Por Eduardo Anguita
El presidente de Indonesia, Joko Widodo será el anfitrión de la Cumbre del G-20, grupo del que forman parte Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía, más la Unión Europea. En conjunto las entidades políticas representadas en el G-20 reúnen el 66% de la población mundial y el 85 % del producto bruto mundial.
El encuentro se llevará a cabo seis días después de las elecciones de medio término en Estados Unidos, cuyo presidente, Joe Biden, se juega la mayoría en las dos cámaras del congreso. El martes, Biden dio una entrevista a la CNN (ver nota en esta sección Mundo) en la que bajó el tono respecto de que Vladimir Putin esté pensando en el uso de armas nucleares tácticas. Más allá del terreno militar, esa declaración es una distensión discursiva en un momento muy delicado del conflicto en Ucrania.
En efecto, la escalada por la explosión del puente que une Rusia con Crimea, atribuido a fuerzas ucranianas, más los misiles disparados por Rusia contra ciudades del centro y el oeste de Ucrania, ponen mucha tensión a la guerra.
Del lado de Rusia hubo declaraciones del canciller Sergei Lavrov que pueden leerse en paralelo a los dichos de Biden. En efecto, el ministro de Exteriores de Putin dijo que Moscú está dispuesto a "estudiar" la celebración de una reunión entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el estadounidense, Joe Biden, en el marco de la cumbre de líderes del G20.
Si bien aclaró que eso no es ninguna oferta formal por el momento, dijo "hemos dicho muchas veces que no rechazamos estas reuniones. Si hay una propuesta, la estudiaremos". Lavrov es una pieza clave de Putin y lo dijo en una entrevista con la cadena rusa Rossiya-1.
El canciller matizó sus dichos, afirmando que no hay una propuesta de Moscú al respecto ni que Putin hubiera recibido una de Biden. Sin embargo, la gravedad de las acciones bélicas hace que el encuentro en Indonesia mire la guerra en Ucrania como tema excluyente. Tanto por la gravedad militar y las víctimas, como por los perjuicios económicos que conllevan a casi todos los países del planeta.
El canciller Lavrov, en la entrevista, dijo que Vladimir Putin y el mandatario turco Recep Tayyip Erdogan tendrán una reunión en la capital kazaja de Astaná, esta semana.“Erdogan y Putin tendrán un encuentro esta semana en Astaná en el marco de la sexta Cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Construcción de Confianza en Asia (CICA, por sus siglas en inglés)”, y calificó la conferencia como una oportunidad para tratar estos asuntos.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, precisó que el encuentro será este miércoles 13 de octubre.
La situación de la guerra es de un “estancamiento mutuamente destructivo” entre Ucrania y Rusia. Es la definición que utilizan los especialistas en negociación y en relaciones internacionales. Y esos escenarios resultan propicios para habilitar contactos y eventuales transacciones.
Desde la invasión rusa del febrero 24 solo hubo estancamiento en los intentos de diálogo, salvo el acuerdo para que pudieran salir los granos de puertos ucranianos, negociación en la que participaron el presidente de Turquía, Erdogan, y el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.
A Putin le falló el apoyo explícito de Xi Jinping, el presidente chino, que no ve conveniente para su país y sus planes personales un escalamiento del conflicto. En efecto, el próximo domingo 16 de octubre comienzan las sesiones del XX Congreso del Partido Comunista de China, en el que el actual presidente será, seguramente, elegido para un tercer mandato.
La Unión Europea, si bien apoya al presidente de Ucrania, enfrenta en sus países una grave crisis energética, conflictos laborales, aumento de las tasas de interés que tiran hacia la recesión a los 27 miembros. Gran Bretaña sufre una situación económica también delicada y la imagen de la recién electa primera ministra Liz Truss está más baja que la de su predecesor Boris Johnson.
La guerra puede continuar, pero es difícil que sea en estado de estancamiento. Cuando hablan las armas los rumbos son imprevisibles para las sociedades y también para los líderes políticos que deben garantizar el bienestar. Hoy los países con economías poderosas, tras la pandemia, tienen una crisis energética de alto calibre. El invierno en el hemisferio norte no es una perspectiva sencilla si el conflicto bélico no encuentra algunos puentes.