La intendenta de Lavalleja, Adriana Peña, realizó el lunes pasado un irregular traspaso de mando a su suplente, el dirigente Alfredo Villalba. La intendenta debió ausentarse del sillón municipal por un viaje en misión oficial a España e Italia, por lo que su lugar debía ocuparlo Villalba, número dos en la lista ganadora. Pero la historia particular entre Peña y Villalba (ver recuadro) hizo que el traspaso no tuviera la formalidad que implica este tipo de situaciones.

La cronología de los hechos comenzó en la tarde del viernes 27. Hacia las 14 horas Alfredo Villalba recibió a un cadete de la intendencia que le llevó un sobre. Allí se le comunicó que el lunes 30 debía hacerse cargo de la comuna minuana hasta el 10 de junio inclusive. Ese lunes, la intendenta Peña realizó su último acto oficial antes de partir a Europa: la firma de un convenio con el INAU.

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Después de eso, y sin más trámite, se retiró de la ciudad y del departamento.
A las 15:30, Villalba llegó al edificio comunal y se constituyó con un escribano y un abogado. Allí se labró un acta donde se señaló que, antes de partir, la intendenta no realizó un arqueo de caja ni le comunicó la agenda a su sucesor. Tampoco informó sobre proyectos en curso ni actos oficiales ni protocolares para el período que dure su ausencia.

Un administrativo le presenta el acta de traspaso de mando, que estaba firmada por Peña pero todavía no tenía su firma bajo su nombre.

Sobre esta situación, Villalba dijo haber actuado “con responsabilidad”. “Yo colaboré con la intendenta. ¿Y si yo no asumía el cargo? Si hubiese querido armar un problema, no asumía y tenían que mandar buscar a Peña a Europa”, sostuvo.

Apenas asumó, Villalba se comunicó con el secretario general de la intendencia, Alejandro Giorello, para interiorizarse de la situación, pero resultó que éste había pedido licencia.
“Recibí una intendencia acéfala. La intendenta nunca me llamó ni me avisó nada. Me entregó la intendencia como quien entrega un almacén”, se quejó.

Ayer a las siete de la mañana, el flamante intendente llegó temprano al edificio, pero se encontró con algunos problemas. Por ejemplo, no sabía la contraseña de la computadora de la intendenta. “Tuve que llamar a un muchacho que sabe de computación para que me solucionara el problema”, narró Villalba a El Observador.

Las primeras acciones gubernativas de la breve administración de Villalba fueron el inicio de la construcción de rampas para discapacitados en la terminal de ómnibus de Minas y en varias plazas públicas, que se conectan con su gestión como director de Desarrollo Social.

Otra acción que tomó fue desafectar el auto municipal, al que se le contaron los kilómetros y se lo guardó en un garaje. Pero el intendente promete más. “Tenemos la intención de construir una pista de patín, un mirador de las sierras turístico”, anunció.
Anoche, Villalba citó a los 31 ediles de Lavalleja a su despacho para comunicarles algunos de sus planes para este particular gobierno de diez días.

Uno de las versiones que sonaba más fuerte en Minas al cierre de esta edición es que Villalba daría licencia a buena parte de los directores municipales por el período de su mandato, ocupando esos puestos con gente de confianza del nuevo mandatario.
“Los directores son personal de confianza del intendente y está dentro de mis potestades tomar resoluciones de este tipo”, explicó Villalba.

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