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La sanción de nueve partidos que la FIFA le impuso este jueves a Luis Suárez por la mordida a Giorgio Chiellini ha sido más dura que la pena con la que el órgano rector del fútbol mundial sancionó al italiano Mauro Tassotti por el codazo que le propinó al español Luis Enrique en EEUU 1994.

En aquella ocasión, la primera vez que la FIFA sancionó de forma retroactiva tras un partido en Copa del Mundo, se le dieron siete encuentros de suspensión a Tassotti, dos menos que Suárez.

En aquel entonces, el zaguero italiano le dio un codazo que le partió el caballete a Luis Enrique, el nuevo DT de Barcelona, lo que lo dejó sangrando y llorando de bronca.

El otro antecedente de la FIFA con respecto a sancionar de oficio a futbolistas que no fueron expulsados en la cancha data del Mundial de México 1986, cuando el iraquí Samir Shaker salivó al juez ante Bélgica e increíblemente, este no lo expulsó.La FIFA revisó el caso y suspendió al jugador de Irak por un año entero.

Todos los demás casos de agresión (incluyendo el codazo del camerunés Alex Song ante Croacia en este Mundial de Brasil 2014), fueron suspensiones a futbolistas quienes habían recibido una expulsión en el partido. A Song lo suspendieron por tres encuentros.

Los otros conocidos en Mundiales anteriores son el codazo artero del brasileño Leonardo al uruguayo Tab Ramos (quien defendía a Estados Unidos) en la Copa del Mundo que se desarrolló allí y a quien le dieron cuatro partidos de suspensión tras ver la roja, y el cabezazo de Zinedine Zidane sobre Materazzi en la final del Mundial de 2006 ante Italia. Zidane fue expulsado y le dieron tres encuentros de suspensión.

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