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En el día inicial del Rally Dakar 2013 en Perú, la emoción viene en aumento entre los competidores y el público aficionado, en la misma proporción que la preocupación de algunos especialistas por los eventuales daños que podría provocar la carrera en el desierto peruano, asiento de uno de los mayores depósitos de fósiles del mundo.

El director del Dakar, el francés Etienne Lavigne, salió el jueves pasado a aclarar las dudas, al afirmar que se están tomando las medidas necesarias para evitar cualquier tipo de daño en el patrimonio histórico, natural y paleontológico de Perú, y sostuvo que existe un compromiso de los organizadores
con el cuidado y protección del medioambiente.
“Es realmente nuestra voluntad y prioridad hacer el Dakar en donde estamos autorizados a hacerlo, y hacer las cosas de la mejor manera”, afirmó Lavigne en rueda de prensa acompañado de autoridades peruanas.

Prometió que los organizadores harán inspecciones cada día y luego de cada etapa de la carrera.

El Dakar, que por segundo año consecutivo incluye a Perú, y que por primera vez se iniciará en territorio peruano, pasa por áreas críticas como la zona de Ocucaje, en el departamento de Ica, a 300 kilómetros al sudeste de la capital. Se trata de una región árida y desértica que alberga más de un millar de restos fósiles de la era del Mioceno, entre ballenas, delfines, pingüinos, y otros.
El Ministerio de Cultura aseguró que se realizó una tarea de señalización en los accesos al desierto de Ocucaje para evitar daños en los restos fósiles existentes.

Por su parte, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) informó el jueves que se pondrá en marcha un plan de contingencia para garantizar la conservación de las zonas de amortiguamiento de las reservas nacionales de Paracas y San Fernando, así como de la laguna de Huacachina, también ubicadas en Ica.

El año pasado, cuando el Dakar culminó en Perú, se reportaron daños a algunos fósiles además de la contaminación por toneladas de basura que dejaron en el desierto la carrera y los espectadores, según denunció Klaus Hönninger, director del Museo Paleontológico.

Hönninger se encontraba el jueves en Ica recorriendo el desierto para monitorear las medidas de seguridad adoptadas antes de la carrera.

“Esto (la carrera) es un enorme peligro para la zona fosilífera de Ocucaje en Ica, que es conocida mundialmente como uno de los cementerios de fósiles más grandes del mundo”, dijo el especialista.

“Tenemos por ejemplo algunos fósiles de los que espectadores han sacado vértebras de esqueletos de ballena para usarlas como banquito, las han sacado para sentarse ahí y ver los autos pasar; después algunos autos han pasado por encima de vestigios fósiles, y evidentemente lo más grave son también las toneladas de basura que han dejado”, agregó Hönninger, al reseñar los daños ocasionados por el Dakar en 2012.

El Ministerio de Cultura afirmó el martes en un comunicado que participó activamente en el proceso de formulación de las rutas del Dakar 2013 conjuntamente con el Amaury Sports Organization (ASO), de manera que “se ha disminuido considerablemente las probabilidades de afectación de monumentos arqueológicos”.

Hönninger dijo que el mayor problema no son los corredores del Dakar sino los espectadores, que “por ignorancia” atentan contra los restos fosilizados al tomarlos por simples piedras.

Muchos aficionados están viajando en caravanas desde Lima y otros lugares hacia Ica para ver la carrera y algunos incluso ya se encuentran acampando en el desierto, indicó.

“Lo que debería hacerse es que la Unesco declare esta zona como Patrimonio de la Humanidad”, dijo, aunque señaló que no ha habido esfuerzos serios del estado peruano para solicitarlo.

La edición 2013 del Dakar incluirá cinco etapas en Perú: Lima-Pisco; Pisco-Pisco; Pisco-Nazca; Nazca-Arequipa y Arequipa-Arica (Chile).

Luego de su ingreso en territorio chileno, la carrera se dirigirá a Argentina, parando en Salta y después en la ciudad de Tucumán, donde habrá un día de descanso, para que nuevamente ingrese en Chile y termine con la bandera a cuadros en la capital, Santiago, el 20 de enero.

Los participantes que lleguen a la meta, de los casi 500 corredores inscriptos que parten desde Lima en cuatro categorías (motos, cuatriciclos, automóviles y camiones), habrán recorrido un total de más de 8.000 kilómetros de carrera.

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