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Cuando Gastón Tealdi entró por primera vez a la sala del consejo directivo de Peñarol con solo cinco años, su padre era delegado del club. Vio una foto colgada y le preguntó: “¿Sos vos papá?”, porque quien aparecía en la misma, era muy parecido. Su padre le respondió: “No, es tu abuelo”.

Julio María Sosa fue un hombre con mucha historia en el país y en Peñarol

La foto aludida y por ende, el abuelo de Tealdi, era Julio María Sosa. Gastón fue exdelegado aurinegro ante la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), exvicepresidente de la misma, actual integrante de la Comisión del Grupo de Interés de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), miembro del Tribunal de Fútbol de la FIFA (Cámara de Agentes) y árbitro del Tribunal Arbitral Deportivo (TAS, por su sigla en inglés), era nada menos que la de Julio María Sosa.

Una historia que Tealdi quiere contar

La de Tealdi es una historia diferente. Es que Sosa tuvo un encuentro extramatrimonial con quien fuera su abuela, Livia Santoro.

De allí, nació su papá quien heredó el nombre y también se llamó Julio María, pero los primeros años, su apellido era Santoro, el de su propia madre.

Foto: Leonardo Carreño. El bautismo de Gastón Tealdi con su madrina; su padre, aparece atrás

No obstante, cuando solo tenía seis años, Julio María Sosa, quien tenía una familia aparte, falleció el 27 de enero de 1931.

Fue despedido con honores por miles de personas en la sede que Peñarol adquirió cuando él era presidente, en la calle Maldonado.

El féretro de Julio María Sosa es llevado por mucha gente en la sede de Peñarol de la calle Maldonado y con la bandera del club arriba

Unos cuántos años pasaron para que su abuela se casara con un genovés que llegó a Uruguay proveniente de Argentina tras el Golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen. Ya en Montevideo, se hospedó durante un tiempo en el Parque Hotel. Su nombre era Arturo Tealdi y fue quien le dio el apellido a su papá, el cual obviamente él heredó.

Livia era una maestra rural y viajaba por todo el país para dar clases. Conoció a Tealdi –quien se transformó en un comerciante– cuando volvió a Montevideo.

Foto: Leonardo Carreño. Gastón muestra la caricatura de su abuelo Julio María Sosa

“Mi abuela contaba que ella inició un juicio de reconocimiento de papá a la familia de Sosa –ya fallecido– que llegó prácticamente a su fin en 1933 y que papá ya llevaba el apellido Tealdi entonces, y que optó por mantenerlo porque ya estaba en la escuela y todos lo conocían por ese apellido”, explicó Gastón a Referí.

Foto: Leonardo Carreño. Un muy joven Gastón Tealdi con su padre, Julio María Tealdi

Gastón nació cuando su padre tenía 50 años y cuenta que él le decía que de los vagos recuerdos que tenía de Julio María Sosa, “era una persona muy amable, con un alto grado de simpatía, pese a que parecía muy rudo”.

La historia de Julio María Sosa en Peñarol y el fútbol uruguayo

La vida de Julio María Sosa tiene muchos ribetes. Es que fue diputado y senador por el Partido Colorado, director y dueño del diario La Razón, también dirigió en su momento El Día, y por ende, fue mano derecha de José Batlle y Ordóñez. También fue candidato a la presidencia de la República.

Foto: Leonardo Carreño. Juilio María Sosa, con las manos en los bolsillos, sonríe, mientras sobre la derecha de la foto aparece José Batlle y Ordónñez

“Después, hubo un quiebre en la relación con Batlle en la época del Colegiado, porque mi abuelo era firme defensor del presidencialismo”, explica Tealdi.

También fue presidente del Consejo Nacional de Administración, sucediendo a Batlle y antes que Luis Alberto de Herrera.

Foto: Leonardo Carreño. Julio María Tealdi, el papá de Gastón, en una reunión del consejo directivo con Roque Máspoli, Amadís Errico, Washington Cataldi y en el borde de la foto, José Pedro Damiani, entre otros

Mientras era diputado en 1920, Julio María Sosa fue delegado de Peñarol ante la AUF. Su hijo Julio María Tealdi y su nieto, Gastón Tealdi, también fueron delegados aurinegros.

En 1921, Sosa se postuló a la presidencia aurinegra y fue electo.

A su vez, participó de uno de los hechos más duros que vivió el fútbol uruguayo en su historia, que fue el cisma.

Foto: Leonardo Carreño. José Batlle y Ordóñez y Julio María Sosa, flanquean a un soldado

En 1922, la AUF les prohibió a Peñarol y a Central jugar contra clubes rebeldes argentinos, pero ambos jugaron igual. Al regreso a Montevideo, fueron desafiliados.

Por eso, con Sosa a la cabeza, Peñarol fue el factótum de la creación de la Federación Uruguaya de Fútbol (FUF), que contó con más clubes que la AUF, aunque para la FIFA no era la Asociación oficial. Llegó a tener una Confederación Sudamericana de Fútbol paralela e incluso su selección uruguaya propia.

Foto: Leonardo Carreño. Gastón Tealdi hablando de su abuelo y sonriendo por la caricatura de Julio María Sosa

Sosa fue el primer presidente que tuvo la FUF. Así lo cuenta Tealdi: “Provocó el cisma y tuvo una participación decisiva para la reunificación del fútbol que se confirmó con el Laudo Serrato tres años después”.

Pese a ese distanciamiento que tuvo con la AUF y mientras era titular de la FUF, desde la misma lo invitaron a ver un partido entre la selección uruguaya y el club italiano Genoa en 1923 en el Gran Parque Central. Sosa no tuvo reparo alguno en concurrir, más allá de las diferencias, y estuvo en el Palco Oficial con el presidente de la República, José Serrato.

Julio María Sosa, en pleno cisma y como presidente de la FUF, fue invitado y concurrió al Gran Parque Central para ver a la selección uruguaya de la AUF en 1923 en un amistoso ante Genoa de Itaia; en la foto aparece en el Palco Oficial al lado del presidente de la República, José Serrato, y sobre la derecha, se ve a Atilio Narancio

Como presidente, inauguró la cancha de Pocitos de Peñarol, en la que se disputó –al mismo tiempo que en el Gran Parque Central–, el inicio del Mundial de 1930. Allí se anotó el primer gol en la historia de las Copas del Mundo a cargo del francés Lucien Laurent.

Recuerda Gastón Tealdi que “tuvo la idea de trasladar al Parque Rodó el estadio del club y empezaron los movimientos de tierra. Pero no se pudo terminar por la crisis económica de Estados Unidos de 1929, que ya golpeaba a Uruguay”.

Los movimientos de tierra que realizó Peñarol a fines de la década de los años de 1920 para intentar construir su estadio en el Parque Rodó

También fue quien adquirió la sede histórica que tuvo el club en la calle Maldonado y el primer gimnasio, que también estuvo en los fondos de la misma.

Asimismo, Sosa fue nombrado como primer presidente honorario de Peñarol.

Foto: Leonardo Carreño. Tealdi y otra caricatura de Julio María Sosa, de aquella época

En su vida particular, cuenta Tealdi que “fue masón grado 33 que es el máximo grado de la masonería”.

Al morir, miles de personas lo despidieron en la vieja sede de la calle Maldonado que se había adquirido bajo su presidencia en el club.

En Montevideo, tiene una avenida con su nombre al costado del Club de Golf del Uruguay. Como curiosidad, Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de la República y también presidente honorario de Peñarol, lleva sus dos nombres por Sosa. “Su papá era militante del Sosismo”, dice Tealdi.

La plazoleta Julio María Sosa con un obelisco a su memoria, que se erige en pleno centro de Punta del Este

En Punta del Este, existe la plazoleta Julio María Sosa con un obelisco con su nombre. La misma está situada en Avenida Gorlero y las calles 11 y 14. La misma se inauguró en 1934.

“Una vez fuimos a una reunión con descendientes de Sosa. Yo tenía 14 años y me regalaron varios documentos suyos. ‘Son para que vos los conserves’, me dijeron. Ahí empezó mi admiración por mi abuelo Julio María Sosa y comencé a interiorizarme de la historia”, explica Gastón.

Su árbol genealógico tiene ese detalle y esa historia diferente. Su abuelo fue una gloria de Peñarol y un personaje muy importante para el país. Y Gastón lo cuenta con orgullo.

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