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Marcelo Gallardo salió del mar embravecido y ahora navega por aguas calmas. Por lo menos hasta el domingo, cuando el partido contra Peñarol vuelva a ponerlo a prueba. Los clásicos son así, marcan la carrera de los entrenadores y de los futbolistas. Para bien y para mal. Y el que viene tiene un doble sabor, porque después de las dos caídas de Peñarol, si Nacional le gana lo pasará por primera vez en el Apertura.

Gallardo comenzó su carrera de entrenador casi sin proponérselo. Después de abandonar el fútbol se preparaba para tomarse unos meses de descanso, pero la urgencia de Nacional por un técnico le cambió los planes.

El buen recuerdo que había dejado en el club como futbolista y algunas charlas sobre fútbol que mantuvo con el gerente deportivo Daniel Enríquez y con dirigentes, ayudaron al convencimiento de que podía ser el hombre adecuado para reemplazar a Juan Ramón Carrasco, quien dejó un equipo campeón.

La largada no fue la mejor. Trastabilló en los primeros tres partidos, quedó afuera de la Copa Sudamericana en dos partidos y trascartón perdió contra Bella Vista, que hasta entonces no le había ganado a nadie.

Pero salió adelante. Los dirigentes confiaron en él. Desde entonces no perdió más. Ganó cuatro partidos y empató frente a Fénix después de “abollarle” el arco a pelotazos. Además, no recibió goles, si bien la zona defensiva ha sido el sector que más problemas le dio.

Enfrentar a Peñarol es un gran reto para el novato entrenador. El ojo del hincha va a escudriñar cada paso que de esta semana. La prensa analizará todas sus decisiones. El sistema, los jugadores que utilice, su comportamiento antes del partido.

No será fácil para Gallardo. Enfrente tendrá a Gregorio Pérez, un entrenador maduro, de tremenda ascendencia en sus jugadores y con un currículum clásico envidiable, si bien su equipo sufrió un bajón en los últimos dos partidos.

Frente a Pérez debutó Hugo De León, otro caso similar al actual. El ídolo tricolor como futbolista tomó las riendas del equipo en 1998 sin gran experiencia. Su primer partido oficial fue un clásico por la Copa Libertadores y perdió 2-1 en Maldonado. El segundo resultó peor, cayó 4-1. Luego salió adelante y ganó más de los que perdió.

Los siguientes entrenadores de Nacional ya llegaron con una carrera detrás que los avalaba para dirigir.

De todas formas, clásicos son clásicos y a la hora de las estadísticas no hay antecedentes que valgan. Ganar es lo más importante y en este caso, sorpresivamente el partido tiene otro ingrediente.

El mito Peralta
No tiene en el plantel futbolistas de gran pasado clásico. Acaso Alexander Medina, quien disputó siete, no perdió ninguno y marcó tres goles. El golero Muñoz jugó 11 frente a los aurinegros, de los que ganó cuatro. Un mito dice que Horacio Peralta es un jugador de clásicos, aunque los números no lo acrediten. Es un ejemplo de lo dicho anteriormente. Los cinco goles que le marcó a Peñarol borran su estadística, que señala que jugó ocho clásicos, ganó dos, perdió cuatro y empató dos. El domingo se escribe otro capítulo.

ALGUNAS DECISIONES DEL ENTRENADOR
No se encasilla con un sistema
Del 4-2-3-1 al doble cinco
Empezó jugando con 4-2-3-1. Cuando el equipo no logró el desempeño requerido, cambió al 4-4-2, al 4-3-1-2 y en los últimos dos encuentros armó un doble cinco con Píriz y Calzada que le dio buen resultado.

Tres refuerzos que no funcionaron
Poclaba, Placente y Sosa
Acercó a tres futbolistas que no rindieron lo esperado en el Apertura, pero no le tembló el pulso para sacarlos del equipo pese a que los había traído él.

Recoba nunca fue titular
No lo arrastró la presión
Gallardo siempre sostuvo que el mejor rendimiento que podía sacarle al Chino era entrando con los partidos empezados. Hizo caso omiso cuando la gente o la prensa lo pidió desde el principio.

Confió en sus jugadores
No quiso refuerzos en la defensa
Cuando el plantel perdió valores importantes en la zaga, Gallardo prefirió apostar a lo que tenía en el plantel, pese a que los dirigentes le ofrecieron opciones para incorporar.

Acertó con el juvenil Torres
Apostó a la cantera
Cuando Placente era resistido, confió en el juvenil Darwin Torres que no tenía minutos en Primera. También apoyó la entrada de Rolín y le está dando minutos al delantero Bueno.

Salió indemne deun momento difícil
El plantel no se resintió
Cuando los resultados no eran buenos surgieron noticias de la indisciplina de varios jugadores. El DT se molestó y dijo que si era necesario, iba a tomar medidas. Salió adelante.

Recuperara los lesionados
Viudez evoluciona de un desgarro
Una de las decisiones que deberá tomar el técnico es incluir o no entre los titulares del domingo a Rolín y Viudez, ambos lesionados. El que parece más complicado es el delantero.